Ceuta y Melilla: el CNI avisó y la Constitución pone el candado
No existe ningún documento público que acredite que Ceuta y Melilla estén entregadas ni que su cesión esté pactada. Lo que sí consta es un informe del Centro Nacional de Inteligencia fechado el 29 de julio, desclasificado tras el acuerdo del Consejo de Ministros, en el que el CNI avisó a los servicios de inteligencia marroquíes y al propio Gobierno de que en redes sociales se estaban organizando convocatorias para cruzar la frontera al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono. El texto menciona un grupo de WhatsApp llamado «Asalto a la valla de Ceuta» y dos grupos de Facebook, uno con más de 160.000 usuarios. Esa es la parte comprobable. La entrega, de momento, es una hipótesis sin papel firmado.
Qué dice el informe del CNI desclasificado
El documento sitúa el aviso el 29 de julio, un día antes de la Fiesta del Trono, y describe convocatorias coordinadas por redes para pasar de Marruecos a Ceuta. La cifra que más circula es la del grupo de Facebook con más de 160.000 usuarios; en el material aparecen además otro grupo de la misma red y el chat de WhatsApp citado. La alerta llegó, según el contenido desclasificado, tanto al Gobierno español como a los servicios marroquíes. Un detalle que contradice la idea de que nadie vio venir lo que pasó y que, al mismo tiempo, no demuestra cesión alguna: acredita información previa sobre los cruces.
Entregar soberanía exige reforma agravada y dos tercios
Aquí la hipótesis choca con el derecho. Ceder territorio nacional no se hace por decreto ni por acuerdo de Consejo de Ministros: exige tocar la Constitución por el procedimiento agravado, con mayorías cualificadas y, en el planteamiento que recorre estos análisis, dos tercios del Congreso. El cálculo político es tosco: ningún gobierno español reúne esa aritmética hoy para entregar dos ciudades autónomas. A eso se suma el problema de la responsabilidad: con listas cerradas y bloqueadas, el diputado responde ante el aparato que lo coloca en ellas y no ante el ciudadano de una circunscripción, lo que explica por qué nadie dimite tras un fracaso fronterizo. Es el argumento clásico de la irresponsabilidad organizada.
El Sahara como precedente y la memoria de la Marcha Verde
La comparación más repetida retrocede a 1975 y al abandono del Sahara Occidental, con la Marcha Verde como telón de fondo. Hay quien sostiene que si entonces se cedió un territorio sin consulta, lo mismo puede repetirse ahora. La analogía tiene un límite obvio: el Sahara era una colonia en proceso de descolonización bajo una dictadura terminal, no una ciudad española con Estatuto de Autonomía. También se recuerda que Aznar se hizo fotografiar en un enclave similar y a nadie le pareció una entrega. Y la ministra Mónica García declaró que «los ceutíes pueden estar contentos por la gestión que están teniendo», frase que ha servido de munición para el escepticismo.
Telefónica, la ley de nietos y lo que no está confirmado
Circula la afirmación de que el Gobierno habría firmado un contrato con Telefónica para dar internet y wifi a las personas alojadas en Ceuta. No consta confirmación oficial ni documento que lo respalde. Igual ocurre con la ley de nietos, citada como prueba de una supuesta preparación del terreno sin que nada ligue ambas cosas. El resultado es una mezcla de folios desclasificados y de rumores que se citan como si fueran folios.
¿Y la moción de censura? Ninguna registrada hasta la fecha. Cabe prever, con reservas, que el asunto vuelva cada vez que se desclasifique un papel, y que la distancia entre lo que se afirma y lo que se firma siga siendo el negocio más rentable de la política española.