Diez kilómetros de infierno en el Congo: la vía del colapso
Un video de apenas diez minutos, probablemente grabado en la línea ferroviaria que conecta Kinsasa con Matadi, muestra un recorrido que resume el estado de la República Democrática del Congo: un tren que avanza lentamente entre toneladas de basura, vías invadidas por la maleza, y cientos de personas que parecen no tener nada que hacer. El contraste entre la vitalidad demográfica y el abandono institucional es tan brutal que algunos comentarios lo comparan con Mad Max. Pero detrás de las imágenes hay datos concretos que explican por qué el país más rico en recursos de África es, a la vez, un Estado fallido.
El ferrocarril que heredó el abandono
La línea se construyó en 1898, en la época del Congo Belga. Es de vía estrecha y, a juzgar por las imágenes, nunca ha recibido un tratamiento herbicida. Los carriles, al menos en algunos tramos, siguen siendo los originales. La unidad que circula es diésel, probablemente de origen japonés, y aunque hay señales de que en algunos puntos se renovaron traviesas (quizá con ayuda del Banco Mundial en los años 60), la red en su conjunto está colapsada. La capital congoleña, con más de 16 millones de habitantes, no tiene un solo puente que la conecte con Brazzaville, al otro lado del río Congo. Tampoco hay más de un puente ferroviario importante en todo el país, a pesar de que el río divide África casi en dos.
El peso de la demografía
La población de la RDC ronda los 116 millones de personas, según las estimaciones más recientes, y crece a un ritmo de casi 30 millones cada año. En 40 años, la población se ha multiplicado por tres. Esta explosión demográfica se combina con un Estado que apenas presta servicios básicos. Las cifras de migración son reveladoras: alrededor del 52% de los africanos que emigran lo hacen dentro del propio continente; a Europa han llegado unos 11 millones de africanos, mientras que entre países africanos se han movido 22 millones. El argumento de que «vienen muy pocos» se sostiene sobre la base de que el 1% del crecimiento anual de África acaba en Europa.
Basura, corrupción y un potencial energético desaprovechado
La acumulación de residuos a lo largo de la vía no es un accidente: es la consecuencia de la falta de recogida municipal, la corrupción y, según algunos análisis, el colapso institucional desde la independencia en 1960. La RDC tiene el mayor potencial hidroeléctrico de África, pero la inestabilidad política impide cualquier gran embalse. Mientras tanto, los chinos están invirtiendo en ferrocarril en Angola, Kenia o Etiopía, pero en el Congo la red se pudre.
Con estos mimbres, el video no es solo una curiosidad; es un pronóstico. Si en la RDC, con sus enormes recursos, se vive así, ¿qué pasaría si la crisis alimentaria (dependen de la soja y el maíz importados) empujara a millones a intentar salir? La regularización masiva en España de 2026 se ve, desde esta perspectiva, como un riesgo que los números no terminan de calibrar. Y mientras tanto, el tren sigue circulando, con gallinas sueltas y sin horarios, recordando que la frontera entre el caos y la supervivencia es a veces solo un carril de vía estrecha.