Canarias recibe 20 Eurofighter Typhoon para sustituir a los F-18: ¿más defensa o gesto geopolítico?
El relevo de los cazas F-18 por los Eurofighter Typhoon en las Islas Canarias no es una simple actualización de flota. Con un archipiélago situado a solo 100 kilómetros de la costa marroquí y a las puertas de rutas migratorias clave, la decisión llega en un momento de tensión latente con el vecino del sur. La noticia, publicada originalmente en galaxiamilitar.es, ha reabierto el debate sobre la estrategia de defensa española y la creciente importancia del Sahel y el Atlántico medio.
El factor Marruecos y la sombra de Estados Unidos
Detrás de este cambio de cazas se lee un pulso geopolítico. Marruecos, tradicional aliado de Estados Unidos en la región, ha modernizado su ejército con tanques Abrams y aviación de última generación. Sin embargo, varios analistas señalan que la verdadera amenaza no es Rabat, sino Washington, que arma a Marruecos como pieza de su partida global. La hipótesis de un conflicto hispano-marroquí sobrevuela la discusión: unos creen inevitable un choque; otros lo descartan por la superioridad aérea y naval española.
¿Distracción o prioridad real?
Otra corriente sostiene que la renovación aérea oculta problemas de fondo. La defensa marítima canaria —puertos, plataformas petrolíferas, rutas de inmigración— quedaría desatendida mientras el Ejército del Aire se lleva el protagonismo. Críticos internos apuntan a una pugna entre las tres ramas de las Fuerzas Armadas por el presupuesto: los carros de combate siguen en activo pese a que la guerra en Ucrania muestra su vulnerabilidad ante drones y misiles anticarro. La pregunta que queda en el aire: ¿son los Eurofighter la respuesta adecuada a los desafíos reales del siglo XXI o un caro juguete para mantener egos?
Tecnología sí, pero ¿para qué?
Frente a la retórica del enemigo sureño, algunos recuerdan que el verdadero cambio de paradigma no son los cazas, sino los drones y la guerra asimétrica. Mientras los Eurofighter protejan el cielo canario, otros se preguntan si no harían falta más fragatas antimisiles o submarinos S80 equipados con misiles de crucero. El debate, abierto, deja una certeza: Canarias ha dejado de ser una base de retaguardia para convertirse en primera línea.