50 años de Montejurra: la masacre que marcó la Transición y el carlismo
El 9 de mayo de 1976, durante la tradicional romería carlista al monte Montejurra, un grupo de ultraderechistas atacó a los asistentes, dejando dos muertos. Este suceso, ocurrido en plena Transición española, reveló las tensiones internas del carlismo y la injerencia de sectores del Estado y la extrema derecha. Cincuenta años después, el debate sobre quién ordenó y ejecutó la masacre sigue abierto: ¿fue un acto de represión orquestado por el aparato franquista para eliminar la rama izquierdista del carlismo, o una vendetta entre facciones dinásticas? A continuación, los hechos y las teorías que rodean uno de los episodios más oscuros de la Transición.
Los hechos: una romería que acabó en sangre
Miles de carlistas se congregaban cada año en Montejurra (Navarra) para homenajear a los requetés caídos en la Guerra Civil. Pero en la década de 1970, la mayoría del Partido Carlista, liderado por Carlos Hugo de Borbón-Parma, había evolucionado hacia el socialismo autogestionario y el federalismo, chocando con el sector ultra que apoyaba a su hermano Sixto Enrique. El 9 de mayo de 1976, mientras los fieles de Carlos Hugo ascendían la montaña, fueron interceptados por un comando armado formado por miembros de la Triple A, Fuerza Nueva y otros grupos ultraderechistas, con la aparente complicidad de la Guardia Civil. El tiroteo causó la muerte de dos personas: Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Poveda. Los heridos se contaron por decenas.
El contexto político: la Transición como telón de fondo
La masacre no fue un hecho aislado. Se enmarca en una estrategia de "despejar el camino" para la reforma política del Régimen, según varios analistas. Manuel Fraga, entonces ministro de la Gobernación, aparece vinculado a través de su guardaespaldas José Ignacio Almirón, uno de los agresores. Además, Carlos Hugo había sido deportado semanas antes, impidiéndole regresar a España. El carlismo progresista, que aspiraba a ser una alternativa al bipartidismo que se fraguaba, quedó descabezado y nunca se legalizó para las elecciones de 1977. En este contexto, algunos ven la mano de los servicios secretos extranjeros, como la CIA o la organización Gladio, que habrían actuado para evitar un giro federal que debilitara el centralismo.
Las interpretaciones en pugna
Por un lado, la tesis mayoritaria señala una operación de Estado para eliminar al carlismo izquierdista, orquestada por Fraga y la extrema derecha, con la connivencia de la Guardia Civil. Por otro, una corriente minoritaria sostiene que se trató de un ajuste de cuentas entre pretendientes al trono carlista: Sixto vs. Carlos Hugo. Quienes minimizan la gravedad del suceso lo comparan con atentados de ETA, calificándolo de "meros incidentes". Sin embargo, la documentación desclasificada sobre el caso Gladio y las revelaciones sobre la Triple A han alimentado las sospechas de una trama internacional detrás de la masacre.
Cincuenta años después, preguntas sin respuesta
Montejurra sigue siendo una herida abierta en la memoria histórica. A pesar de las investigaciones periodísticas, ningún responsable fue condenado. Los archivos del CESID y del Ministerio del Interior guardan silencio sobre los nombres de los organizadores. La pregunta que flota es si la Transición fue realmente un proceso pacífico o una transacción con la dictadura permitiendo estas limpiezas políticas.
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