Navarra: un convento para menas que enciende el debate social
La decisión del Gobierno de Navarra de reconvertir un antiguo convento en un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados ha desatado una tormenta política y social. La medida, adelantada por OkDiario, fue interpretada por un sector de la población como un desaire a las personas mayores: la residencia de ancianos que debía ocupar el edificio se quedó sin proyecto. El runrún es que la prioridad son los menas antes que los abuelos.
El impacto en la atención a los mayores
La noticia llegó en un contexto de recortes en plazas residenciales para la tercera edad. Mientras Navarra destina recursos a alojar a menores migrantes, las listas de espera en geriátricos se alargan. No hay cifras oficiales que confirmen un trasvase directo de fondos, pero la coincidencia temporal alimenta las sospechas. El perfil del mena —joven, solo y sin documentación— se ha convertido en el centro de un debate donde chocan la solidaridad y la necesidad de gestionar los recursos escasos.
Una decisión que divide a la ciudadanía
Hay quien defiende que la acogida de menores vulnerables es una obligación moral y legal, y que el convento reunía condiciones para un centro juvenil. Enfrente, quienes ven un agravio comparativo: mientras se busca espacio para los menas, ancianos españoles aguardan meses por una cama en una residencia pública. La polémica se enmarca en un clima de creciente tensión migratoria y descontento con las políticas sociales del ejecutivo foral.
Lo que puede venir
Si no se clarifican los criterios de asignación de recursos, el conflicto se enquistará. El Gobierno de Chivite tendrá que explicar si existe una jerarquía entre los colectivos protegidos o, como asegura, son decisiones independientes. De momento, la percepción de que se prioriza a los menas sobre los mayores no se desvanecerá sin datos concretos que disipen las dudas.