Ochenta F-16 y la pregunta incómoda: quién los pilota
En una base militar del sur rural de los Países Bajos, frente a dos F-16 en desuso dentro de un hangar, el comandante de la fuerza aérea holandesa resumió el plan con una frase: «En torno a este verano, todo se está alineando». El general Arnoud Stallmann esperaba que los F-16 volaran por fin sobre Ucrania después de más de un año de peticiones. Bélgica, Dinamarca, Países Bajos y Noruega se han comprometido a entregar unos
80 aviones de combate F-16, pero el programa acumula retrasos en las entregas y en la formación de pilotos y personal de tierra.
Qué se espera de los F-16 frente a las bombas planeadoras rusas
Rusia ha estado usando de forma masiva bombas aéreas guiadas KAB contra Járkov, lanzadas desde aviones que permanecen dentro del espacio aéreo ruso. El experto en aviación y ex piloto militar ucraniano Anatolii Khrapchynskyi sostiene que la llegada de los F-16 forzará un cambio de táctica: «Los rusos se verán obligados a cambiar de táctica. Podremos apuntar a sus aviones y misiles con mayor eficacia, y les resultará realmente difícil seguir usando bombas aéreas guiadas KAB, que deben lanzar a una distancia de entre 50 y 70 kilómetros».
El argumento se repite en Kiev. El asesor de la presidencia ucraniana Mykhailo Podolyak lo formuló así: «Contra estos, ni siquiera los sistemas de defensa aérea son tan útiles, sólo la aviación. El F-16 tiene un alcance mayor que los aviones MiG y Su rusos». En carga útil, el aparato estadounidense iguala al bombardero táctico Su-24 ucraniano, y su radar es más potente que el de la flota soviética superviviente, muy castigada por el conflicto.
¿Por qué se retrasa la formación de los pilotos ucranianos?
La ministra de Defensa neerlandesa, Kajsa Ollongren, rechaza las críticas por lentitud y sostiene que el aparato no admite atajos: «No se puede simplemente saltar varios pasos, hay que seguir cada paso del proceso, pero también queremos entregarlos lo más rápido posible». Y añade: «Estamos haciendo el proyecto lo más rápido que podemos, realmente estamos estirando nuestra capacidad».
No solo son pilotos. El general Stallmann insiste en que los
técnicos y mantenedores también requieren instrucción exhaustiva, y ahí se atasca el calendario. El analista de aviación Justin Bronk, del centro de estudios RUSI, describe el momento del despliegue como una «decisión de riesgo y plazo» y advierte de que lo deseable es que llegue «cuando estén listos táctica y operativamente, los pilotos y el personal de tierra, y no sobre la base de que 'las cosas pintan mal, necesitamos una victoria política'».
La razón de fondo es que volar un F-16 no se parece a volar un MiG-29 o un Su-27. Los cazas de diseño soviético operan con un alto grado de intervención desde tierra: los comandantes autorizan el lanzamiento de armas desde la base, a miles de pies por debajo del piloto. En el F-16 la autonomía de cabina es mucho mayor, y avión y armamento están diseñados para reflejar esa lógica. Es
otra guerra dentro del cockpit.
El derribo atribuido: un SU-34 y la pelea por los alcances
En el hilo se atribuye al F-16 el derribo de un SU-34 ruso en el momento de lanzar una bomba planeadora, presentado como el primer derribo del aparato en combate. Sobre el papel, el misil aire-aire del que se habla tendría un alcance de unos
120 kilómetros, una cifra que no es pacífica. Los análisis más técnicos recuerdan que esas distancias se publicitan como alcance cinético máximo: solo se logran lanzando desde cotas altísimas, casi 20.000 metros, a velocidad máxima y contra un objetivo que vuela bajo. Contra las cifras de folleto pesan la altitud del lanzamiento y la densidad del aire en los primeros segundos de vuelo del misil.
Dónde dormirán los aviones y qué se ha autorizado
Ollongren ha señalado que Ucrania podrá emplear los F-16 donados por Países Bajos para atacar objetivos dentro de Rusia siempre que el uso sea defensivo y cumpla el derecho internacional. Dinamarca ha dicho lo mismo. «Hemos visto que es necesario que Ucrania pueda atacar dentro de Rusia. De lo contrario, Rusia siempre tendrá una ventaja», argumenta la ministra.
El asunto espinoso es dónde repostan y pernoctan. Hay quien especula con que parte de la flota opere desde Rumanía y países vecinos, entrando en territorio ucraniano sin armamento para cargar allí y salir. La objeción más repetida sostiene que los F-16 no despegarán nunca de bases occidentales para atacar, porque esos aeródromos se convertirían en objetivo de misiles rusos.
Un diseño de 1974 que sigue volando en 2024
El reproche más socarrón apunta a la edad del aparato: primer vuelo el
2 de febrero de 1974 y entrada en servicio el 17 de agosto de 1978. Los defensores del modelo responden que las células entregadas incorporan actualizaciones, con versiones antiguas modernizadas, y que el avión sigue operando en un buen número de fuerzas aéreas, Israel entre ellas. La conversación derivó hacia el SAAB Gripen, propuesto como alternativa, y hacia los F-35.
Sobre el número real, un forero sostiene que tras un año de anuncios todavía no hay ni uno en Ucrania, y otro bromea con que de los 80 solo quedan 79. La previsión oficial holandesa mantiene el verano como horizonte, sin más concreción. Nadie firma una fecha.
Con los derribos atribuidos sin confirmación independiente y el calendario pendiente de tripulaciones que aún se instruyen, todo se detiene en el mismo punto: los F-16 llegan, sí, pero cuántos días al mes podrán volar sigue siendo una incógnita que no han resuelto ni la propaganda aérea ni los análisis de foro.