El consumo de televisión tradicional cae a 173 minutos diarios por español
Hay una escena que se repite en miles de comedores españoles: la tele encendida, el mando sobre el mantel y nadie mirando la pantalla. El informe de audiencia de febrero de Barlovento Comunicación, recogido por Europa Press, pone número a esa estampa. Cada español dedicó de media
173 minutos al día a la televisión tradicional, dos horas y cincuenta y tres minutos. Son
13 minutos menos que en febrero del año anterior, un 7% de caída interanual. La sangría es lenta pero constante.
El dato grueso esconde una paradoja. El acumulado mensual de espectadores únicos alcanzó los
43,4 millones de personas, el 92,2% de la población. Casi todo el país pasa por delante de la pantalla en algún momento del mes. Pero solo
28,1 millones (el 59,7%) la encienden a diario al menos un minuto. Y
3,7 millones de personas no la vieron ni una sola vez en todo el mes. La brecha entre tocar la tele y vivir con ella encendida se ensancha.
Cuánto aguanta el espectador fiel
Entre quienes sí encienden el aparato, la resistencia es notable. El tiempo de consumo diario por espectador fue de
290 minutos, casi cinco horas, aunque también bajó: ocho minutos menos que en el mismo mes de 2024, un 3% de descenso. La caída entre los fieles es más suave que la global, lo que confirma que el núcleo duro sigue ahí, aferrado al sofá.
La televisión híbrida, la que suma el uso del aparato para otras cosas, mueve
228 minutos diarios por persona (tres horas y cuarenta y ocho minutos), nueve minutos menos. Por espectador,
342 minutos, cinco horas y cuarenta y dos. El televisor ya no es solo un receptor de cadenas: es una pantalla multiusos.
Ahí está la clave del negocio. El consumo híbrido para otros usos —streaming, vídeo, contenidos grabados, juegos— subió a
54 minutos por persona al día, tres más que el año anterior. Por espectador,
181 minutos, cinco más. Internet se lleva 48 minutos del total, con YouTube y las plataformas bajo demanda como protagonistas. La audiencia exclusiva de ese consumo híbrido, los que usan el televisor para algo que no es ver la tele tradicional, son
3,19 millones de personas.
Quién sigue viendo la televisión tradicional
El reparto por edades delata el futuro. El grupo que más tiempo dedica a los otros consumos audiovisuales son los individuos de
25 a 44 años, con 67 minutos diarios. Les siguen los de
45 a 64, con 65 minutos, y los niños de
4 a 12 años, con 56 minutos. El espectador joven no ha desaparecido: ha cambiado de pantalla y de contenido.
El diagnóstico que se impone en los análisis es que la televisión generalista vive de una población envejecida y de un hábito que se extingue con ella. Hay quien sostiene que el medio se mantiene gracias a las subvenciones públicas y a un público mayor de 50 años que aún confía en lo que dicen los informativos. En contra pesa el argumento de que
28 millones de espectadores diarios no son una cifra de agonía, y de que algunas cadenas empiezan a rentabilizar producciones propias que después venden en YouTube y plataformas. El medio muta, no muere.
La publicidad es otro frente. La incapacidad de aguantar pausas de siete minutos en un mismo episodio empuja a muchos a abandonar la emisión lineal. El espectador ya no espera a que Antena 3 programe una película: la busca cuando quiere. Esa comodidad, señalan algunos análisis, ha recableado la capacidad de atención de una generación entera.
El coste de mantener el chiringuito
La otra pata del asunto es el dinero público. En el análisis se manejan cifras como los
1.000 millones anuales de RTVE o los
350 millones de TV3, con contratos millonarios para presentadores concretos. El argumento que se repite: si la audiencia cae, ¿por qué el contribuyente sigue pagando la factura? La televisión pública se defiende como servicio esencial, pero el escrutinio crece.
El dato que descoloca no está en la caída, sino en la resistencia. Con 43,4 millones de españoles tocando la tele cada mes y 28,1 millones encendiéndola a diario, el medio sigue siendo el más masivo del país. Internet gana minutos, pero la pantalla grande no se apaga. Todavía.