Barajas, la otra frontera: inmi gración y salarios en España
Mientras las cámaras se centran en la valla de Ceuta, un flujo migratorio mucho mayor entra cada día por Barajas en clase turista. La cifra que se maneja en los análisis económicos es de millones de personas que habrían llegado con visado de turista y nunca regresaron. El impacto en los salarios es el elefante en la habitación que nadie quiere nombrar.
La paradoja de Ceuta y Barajas
La presión migratoria en Ceuta es real, tacaño y visible. Pero hay quien sostiene que es una cortina de humo de manual. La televisión abre todos los días con las fronteras terrestres porque vende más y genera impacto visual, mientras el verdadero flujo masivo no llega por mar ni saltando vallas, sino en clase turista. Cada día aterrizan en Madrid y Barcelona decenas de vuelos repletos de personas que entran con el visado de turista y jamás regresan. Son las llamadas «pateras aéreas», un fenómeno silencioso pero constante que mueve muchísimas más personas al año que cualquier crisis fronteriza en el sur.
¿Quién baja los salarios?
El debate económico apunta a que la que baja los sueldos no es la persona migrante, sino el que firma los convenios a la baja y el que diseña un mercado laboral precario. El forastero es el decorado, el «pagafantas» de la película. Se argumenta que el sueldo del currela lo hunde un señor con traje, no el que viene sin papeles. Las ETTs y las agencias de colocación con sus contratos cochambre son la puerta de atrás por la que entra la precariedad. El modelo productivo español es el del «lonchafinismo crónico»: salarios bajos, pisos a precio de oro y una «productividad» que se mide en horas regaladas al jefe. La precariedad eterna de los jóvenes y millennials lleva desde 2009 sin futuro, y no la arregló ni el PP, ni el PSOE, ni la coalición pogre cuando tocó gobernar.
El papel de los partidos: VOX, PP y PSOE
Se critica que VOX se apunta al carro de la identidad para no hablar de la pasta. Es el telonero de un concierto donde el dueño del estadio se llama oligarquía financiera. Les dan una guitarra para que griten contra la inmi gración mientras el millennial sigue viendo cómo el alquiler le devora la nómina. Pero también se señala que VOX no está en Moncloa, y que las competencias de extranjería son del gobierno central. En las comunidades gobernadas por VOX y PP, los empresarios están encantados con la mano de obra barata. Se recuerda que Abascal estaba en el PP en 1999, y que VOX pacta con el PP que desde entonces ha destruido España. Por otro lado, se argumenta que el PSOE es el notario de las leyes, pero el dueño es el gueto financiero que necesita mano de obra barata para que los empresarios sigan forrándose. No hay izquierdas ni derechas, hay un sistema que te vende la moto de que te pelees con el vecino mientras ellos reparten el guano.
¿Por qué el debate público se empeña en mirar hacia la valla cuando el verdadero problema es el modelo productivo? La respuesta quizá esté en que la cortina de humo es más rentable que la solución.