Ábalos clama contra el doble rasero del PSOE desde Soto del Real
José Luis Ábalos, a la espera de sentencia por el 'caso mascarillas', ha roto su silencio desde la prisión de Soto del Real. Su queja es directa: mientras a él lo expulsaron del partido y lo enviaron a la cárcel por presuntas mordidas y favores sexuales, otros dirigentes socialistas —Zapatero, imputado en Plus Ultra, y el hermano de Pedro Sánchez, investigado— reciben un trato mucho más benévolo. "Conmigo, el PSOE brocha gorda; con ellos, brocha fina", resume el exministro.
El exsecretario de Organización del PSOE se siente víctima de un doble rasero que, según su versión, el partido utiliza para decapitar a los incómodos mientras protege a los leales. La coincidencia temporal es llamativa: la sentencia del caso que le afecta se conocerá este viernes, justo cuando el cerco judicial al sanchismo se estrecha con nuevos frentes abiertos.
El 'caso mascarillas' y la defensa pagada por el partido
Una de las polémicas que rodean el proceso es quién ha costeado la defensa de Ábalos y de su exasesor Koldo. Fuentes del debate apuntan a que el PSOE habría sufragado los gastos legales, extremo que el exministro no desmiente pero que algunos interpretan como una jugada para mantenerlo controlado. La cercanía del fallo judicial añade tensión: si sale condenado, el partido se quita un lastre; si es absuelto, el relato de la persecución interna cobra fuerza.
¿Teatro o lucha interna real?
Las interpretaciones se dividen. Por un lado, quienes sostienen que Ábalos tiene razón: el PSOE aplica un doble rasero evidente, castigando a los que ya no sirven mientras cubre a los que siguen siendo útiles. Por otro lado, quienes lo ven como un montaje para desviar la atención: una operación de imagen en la que el exministro hace de chivo expiatorio mientras los grandes peces escapan. La pregunta que queda en el aire es si Ábalos decidirá "tirar de la manta" y revelar más detalles, como le sugieren algunos, o si el pacto interno lo mantendrá callado.
Sentencia inminente: un viernes decisivo
Con la vista puesta en el viernes, el caso resume la tensión entre la vieja guardia socialista y el núcleo duro de Sánchez. Ábalos, que contribuyó a construir el sanchismo, ahora lo señala desde la cárcel. El relato oficial choca con sus acusaciones. ¿Hasta dónde llegará su cabreo?
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