Óscar Puente se postula al relevo de Sánchez con el Jordan del PSOE
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha dejado entrever en una entrevista a Europa Press que no descarta suceder a Pedro Sánchez al frente del PSOE en un horizonte de cuatro o cinco años, después de la próxima legislatura. Su argumento para no cerrar la puerta ha sido baloncestístico: «No creo que yo sea ese jugador, no creo que yo tenga que jugarme la última pelota. También digo que si me llegara, faltando dos segundos y me la tuviera que jugar, no soy de los que la pasan». Y remató: «Sánchez tiene que durar, es el Jordan del PSOE».
El símil no es casual. Puente se dibuja como un escudero leal que, llegado el momento, no renunciaría al tiro decisivo. Una forma de decir que está disponible sin declararse formalmente candidato, un ejercicio de ambigüedad calculada que en el PSOE se leerá con atención.
Las reacciones, sin embargo, han ido por otros derroteros. La comparación con Jordan ha despertado una oleada de comentarios en redes y medios digitales que han derivado en ataques personales contra el ministro, algunos con derivadas racistas que poco aportan a la discusión política. También han reaparecido episodios controvertidos del pasado de Puente, usados como arma arrojadiza.
El detalle que descoloca no es la ambición declarada, sino el calendario: un ministro en activo fijando en público el relevo de su secretario general dentro de cuatro o cinco años. En un partido con la historia del PSOE, eso se llama posicionamiento. Llamarlo lealtad sería, como mínimo, muy deportivo.