Absentismo laboral: el choque entre salarios de miseria y cultura del no esfuerzo
El absentismo laboral sigue al alza en España, pero el diagnóstico está lejos de ser unánime. Mientras unos señalan la precariedad salarial y la falta de estímulos como causas principales, otros apuntan a un cambio generacional donde prima la búsqueda de gratificación inmediata y una baja tolerancia a la frustración.
¿Por qué crecen las bajas? Dos lecturas enfrentadas
Por un lado, está quien sostiene que las empresas han creado empleo de baja calidad –público o semiesclavo, en palabras de algunos– y que pagar sueldos indignos desincentiva cualquier compromiso. Cuando el trabajador no ve recompensa, la baja laboral se convierte en una válvula de escape. La consecuencia: un absentismo que, según esta visión, es la respuesta lógica a un mercado laboral que no valora al empleado.
En la vereda opuesta, se defiende que la responsabilidad recae en la falta de cultura del esfuerzo. Se argumenta que las generaciones más jóvenes –muchos hijos únicos sobreprotegidos– se dan de baja ante la primera incomodidad, amparándose en problemas psicológicos. Frente a ellos, la generación del baby boom (nacidos entre 1959 y 1977) se crió con la máxima de que el trabajo es lo primero, incluso asistiendo enfermos para que los vieran.
Una brecha generacional que no ayuda
El choque de mentalidades es evidente. Quienes tienen hoy más de 50 años arrastran una ética laboral forjada en la necesidad; los jóvenes, en cambio, han normalizado la baja como recurso. El resultado es una escalada de absentismo que nadie sabe cómo atajar. Mientras el debate se centra en culpables, el problema sigue creciendo.
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