Accept sufre un robo con violencia en Barcelona: la guitarra de Hoffmann, en el punto de mira
El atraco a la banda alemana Accept tras actuar en el Barcelona Rock Fest no es una simple anécdota de seguridad. Tres o cuatro individuos, armados con barras de hierro, asaltaron el camión que transportaba el equipo cuando se encontraba detenido en un área de descanso de la AP-7, a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad. Se llevaron material de iluminación, informático y, sobre todo, la guitarra Framus Warwick “Rise of Chaos” del guitarrista Wolf Hoffmann, una pieza descrita como “única en su especie”.
El modus operandi y el valor de lo robado
El asalto, según la denuncia presentada por el conductor, fue rápido y violento: los asaltantes intentaron acceder a toda la carga, pero se centraron en los objetos de mayor valor y fácil transporte. La guitarra de Hoffmann, además de su valor sentimental y artístico, es un instrumento personalizado que dificulta su venta en canales legales. La banda ha ofrecido una recompensa por su recuperación, sin especificar la cuantía, pero el gesto refleja la importancia del instrumento.
Barcelona, ¿un destino de riesgo para las giras?
El incidente no es un caso aislado. Hace apenas unos meses, el equipo del Bayern femenino sufrió un robo similar en la misma zona: sustrajeron la bolsa con la equipación de la portera, que tuvo que jugar con una camiseta comprada en un Decathlon. Estos episodios alimentan la percepción de que las carreteras de acceso a Barcelona, especialmente las áreas de descanso, se han convertido en puntos negros para los convoyes de giras musicales y deportivas.
Aunque la organización del festival y los Mossos d'Esquadra investigan, la probabilidad de recuperar la guitarra es baja. El mercado negro de instrumentos únicos tiene un circuito opaco que rara vez devuelve lo robado, y la recompensa, aunque bienintencionada, choca con la realidad de una economía sumergida que no perdona.