El vídeo de Al-Zeitoun: un Al-Yassin 105 contra un Merkava
Un hombre en camiseta camina hasta un carro de combate, coloca un artefacto sobre el blindaje y regresa a por un lanzacohetes. El tanque no se mueve. Detrás hay otro. La secuencia, difundida en redes y situada en el barrio gazatí de Al-Zeitoun, ha reabierto una pregunta incómoda: ¿aguanta un Merkava el impacto de un cohete montado en un taller? El tuit que acompaña al vídeo afirma que un combatiente de Al-Qassam destruyó un carro israelí a distancia cero con un «dispositivo de acción de guerrilla» y un proyectil «Al-Yassin 105».
En las imágenes no se aprecia ninguna explosión concluyente, y de esa ausencia salen media docena de interpretaciones distintas.
¿Qué se ve realmente en el vídeo de Al-Zeitoun?
Lo que salta a la vista es lo que falta. No hay un solo soldado de infantería protegiendo al blindado: un vehículo con otro detrás, en plena calle, y un hombre a pie acercándose sin que nadie abra fuego.
Los carros de combate no operan solos; van escoltados por infantería que barre flancos y azoteas. Aquí, aparentemente, no había nadie. La escena es de manual, y de manual es también la sorpresa.
Hay quien directamente niega valor a las imágenes: no se distingue si el carro quedó inutilizado ni si el artefacto llegó a detonar. En un conflicto donde los dos bandos tienen aparato de propaganda, la duda es razonable. Lo que sí queda registrado es la coreografía completa —colocar, retroceder, recoger el tubo, disparar— y eso no lo fabrica un montaje barato. Incluso aparece el humor negro: alguien bromea con que, si reviven, tendrán que esperar a que aparezca otro carro, porque
no, esto no es un videojuego.
Tanque sin infantería: el error que se repite desde Vietnam
La primera comparación que aparece es Vietnam, donde la infantería ligera desmontó la superioridad blindada en terreno cerrado. Le siguen Ucrania —los carros avanzando por caminos flanqueados de vegetación y sin cobertura—, Chechenia y, para los más clásicos, la propia Segunda Guerra Mundial. Alguien resume la escena con una frase que se queda pegada:
Stalingrado, ahora con mejor clima.
El argumento de fondo no es nuevo y no depende del bando: un carro sin infantería es un objetivo con ruedas. La otra lectura señala el desgaste del factor humano, la idea de que la instrucción se ha relajado y de que la reputación de invencibilidad se sostiene más en el relato que en el campo. Es una tesis que se lanza sin más prueba que el propio vídeo, y conviene tomarla como lo que es: una hipótesis que circula, no un dato verificado.
¿Puede un Al-Yassin 105 perforar el blindaje del Merkava?
El proyectil citado no es un arma exótica. El Al-Yassin 105 sería una modificación local de los viejos RPG-2 y RPG-7, desarrollada en Gaza hace años y con nombre propio en el catálogo de la resistencia. El razonamiento técnico más defendido sostiene que un cohete no guiado difícilmente hace nada en la torreta de un carro diseñado con ángulos muy agudos para deflectar impactos, y que la munición empleada —una carga en tándem de 70 mm— está pensada más para reventar el blindaje reactivo que para atravesar el metal.
La hipótesis rival es más terrenal:
el explosivo colocado a mano se lleva por delante la protección reactiva y el cohete entra después por un punto blando. Y una tercera vía, la de quien recuerda que «destruido» no equivale a «reventado»: basta un agujero del tamaño de un puño para que la metralla acabe con la tripulación, sin que el carro arda como en las películas. La sobrepresión dentro de la cámara de combate hace el resto.
El otro frente: del vídeo a la política de la franja
A partir de ahí la conversación se desborda. Hay quien sostiene que
Israel aprovechará la ofensiva para quedarse con más territorio y empujar a la población fuera de Gaza, y quien da por hecho que la franja acabará cayendo en manos israelíes. Y no faltan los que atribuyen el enquistamiento del conflicto a la cabezonería de todas las partes y a la imposibilidad de que nadie se mueva de su posición.
En el plano emocional pesa otro argumento, planteado como reflexión y no como prueba: quien ha visto morir a los suyos no necesita militancia previa para convertirse en un arma de venganza. La idea tiene recorrido retórico y cero verificación.
Qué se puede afirmar y qué no
De todo el material, lo verificable es poco: un vídeo de origen desconocido, un vecindario identificado, un tipo de munición con nombre y una ausencia llamativa de escolta. Lo demás es interpretación. La destrucción del carro no está confirmada, nadie ha mostrado los restos y las dos partes tienen interés en que la versión que circula sea la suya.
Lo que sí trasciende del caso concreto es el patrón: blindados avanzando en zona urbana sin cobertura, munición barata contra protección carísima y un cálculo de costes que no cuadra. Un cohete de taller contra un carro de varios millones no es una anécdota militar, es una ecuación económica.
¿Cuántos vídeos como este hacen falta para que alguien revise la doctrina, o basta con que la opinión pública deje de mirar?