El avispón oriental se asienta en el sur y amenaza a las abejas melíferas
El avispón oriental, una especie invasora de gran tamaño y colores rojo metálico y amarillo, se ha convertido en un vecino habitual de Sevilla, Cádiz y Málaga, según un forero que dice haber confirmado la información en diferentes noticias. Su presencia ha encendido las alarmas entre apicultores y ecologistas por su depredación de las abejas melíferas, fundamentales para la polinización y la producción de miel. La especie, originaria de Asia, se distingue de la autóctona Vespa crabro por su abdomen rojo metálico y una mancha amarilla en la frente. Mientras unos piden exterminarla sin contemplaciones, otros advierten de que el problema de fondo es la degradación del medio y el uso masivo de pesticidas.
Qué es el avispón oriental y en qué se diferencia del europeo
El avispón oriental (Vespa orientalis) es una avispa social de gran tamaño que se ha expandido por el sur peninsular. Se distingue del avispón europeo (Vespa crabro) por varios rasgos: el abdomen de la oriental es rojo metálico con una franja amarilla, mientras que el del europeo es mayoritariamente amarillo y negro con una zona roja; además, la oriental tiene una mancha amarilla en la frente que el europeo no posee. En el tórax del europeo se adivina una figura en forma de V de color rojo sobre fondo negro. Estas diferencias no son un capricho taxonómico: determinan su comportamiento y su potencial daño al ecosistema.
La especie se comunica mediante vibraciones sonoras y su cutícula absorbe la luz solar para generar un pequeño potencial eléctrico, un rasgo que, según se ha sugerido, podría ayudarle a excavar el nido. Son territoriales y atacan en grupo, por lo que adentrarse en su zona puede acarrear picaduras. En los lugares donde se hacen fuertes, decrece la población de abejas melíferas, esenciales para la polinización. En las poblaciones más afectadas se ha solicitado una campaña de prevención y sensibilización por parte de las administraciones.
El impacto en la apicultura y la polinización
La depredación de abejas melíferas por parte del avispón oriental es el principal motivo de preocupación. Las abejas no solo producen miel; son responsables de buena parte de la polinización de cultivos y flora silvestre. La disminución de sus poblaciones tiene un efecto en cadena sobre la agricultura y los ecosistemas. Hay quien sostiene que la única manera de frenar su expansión es la eliminación directa de los nidos, mientras que otros apuntan a que el problema se agrava por la degradación previa del medio: pesticidas, pérdida de hábitat y enfermedades que ya debilitaban a los polinizadores autóctonos.
Un análisis recurrente señala que las especies invasoras no aparecen por generación espontánea, sino que ocupan nichos que las especies nativas ya no pueden defender. La agricultura industrial y el uso de nicotinoides, piretroides, organofosforados y herbicidas como el glifosato habrían reducido y atontado a las poblaciones de polinizadores, facilitando la entrada de los invasores. Esta tesis, defendida con vehemencia en algunos mensajes, no exime de la necesidad de controlar al avispón oriental, pero desplaza el foco hacia las causas profundas.
Métodos de control: trampas, venenos y recompensas
Entre las soluciones prácticas que se manejan, destacan las trampas caseras y los sistemas de cebo. Una botella de plástico con un agujero y algo de cerveza dentro funciona, según varios testimonios, para capturar avispas. También se mencionan las trampas troyanas: se impregnan de veneno, la avispa lo transporta al nido y el resto de la colonia lo ingiere, lo que puede acabar con la colonia entera. Otra propuesta es un programa de recompensas por avispero, con una compensación económica para quien dé la posición GPS de uno.
Para ahuyentarlas en zonas de ocio, como piscinas, se ha compartido una mezcla de aceite esencial de menta piperita y citronela con jabón líquido, aplicada en sombrillas y alrededores. La mezcla se evapora con el calor, por lo que hay que reaplicarla cada media hora. No es un exterminio, pero reduce su presencia. En paralelo, se recuerda que la Vespa crabro autóctona es polinizadora y no debe confundirse con las invasoras.
El debate sobre la respuesta institucional
La expansión del avispón oriental y de la avispa velutina ha generado un debate sobre la eficacia de las administraciones. Mientras en el norte la velutina lleva años causando estragos y ha provocado incluso muertes, como la de un concejal en Irixoa (La Coruña) mientras desbrozaba con un tractor, en el sur la oriental avanza sin que se perciba una estrategia coordinada. Algunos reclaman campañas de prevención y sensibilización; otros, medidas más contundentes. La falta de datos oficiales actualizados dificulta dimensionar el problema.
La discusión también ha derivado hacia la responsabilidad individual. Hay quien sostiene que, ante la duda, lo prudente es eliminar cualquier avispa social que se identifique como invasora, y quien recuerda que no todas las avispas son iguales ni todas dañinas. La confusión entre especies es frecuente: no es lo mismo la Vespa crabro, autóctona y polinizadora, que la velutina o la oriental, ambas invasoras y depredadoras de abejas. Esa confusión puede llevar a matar aliados y a dejar vivos a los enemigos.
Con la información disponible, la expansión del avispón oriental por el sur parece lejos de revertirse. Si no se articula una respuesta coordinada, lo más probable es que siga ganando terreno, aunque el ritmo dependerá de factores climáticos y de la capacidad de reacción de apicultores y administraciones. La incógnita es si el debate se quedará en anécdota veraniega o si forzará políticas concretas.