El hilo pasa del alquiler a la vida privada de Colau
El hilo deja de discutir el alquiler y se mete en la vida privada de Ada Colau. Un tuit pegado a mediodía abre el tramo y tres enlaces a entrevistas viejas lo cierran.
Qué se ha sabido
El pistoletazo es este:
. Lo suelta un forero con una frase, que no hace falta saber catalán para entender qué significa eso de
compartir piso cuando lo dice quien lo dice.
Detrás del tuit llegan los enlaces. Uno de los participantes pega una pieza de La Sexta del
26 de noviembre de 2017 en la que Colau cuenta que estuvo a punto de ser violada en dos ocasiones. Otro recupera un texto de El País del
21 de junio de 2016. Un tercero añade la entrevista de La Vanguardia del
9 de diciembre de 2017 sobre su bisexualidad. Y alguien lo remata citando un titular de El Confidencial. Todos esos enlaces se usan para lo mismo: dibujar una lista de confesiones.
En paralelo, el frente económico suelta cifras. Un participante sostiene que
400.000 viviendas acabaron renombradas como «activos tóxicos» y que se pagaron
122.000 millones de euros más intereses. Otro afirma que un tercio de la población del municipio de Madrid es de origen extranjero. Y un tercero asegura que el
30% de la vivienda en España se compra a tocateja.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo se parte en dos y cada mitad ignora a la otra.
La primera trinchera es la de la credibilidad. El argumento es que las desgracias y las confesiones llegan siempre con fecha de actualidad. Un participante pregunta si el exmarido paga pensión. Otro duda de que viva con un solo sueldo después de años en política. Y varios usan los enlaces de 2016 y 2017 para decir que ya hemos oído antes este tipo de relato y que el patrón se repite. De ahí salen dos remates muy citados: que no sabe gestionar su economía y la pusieron de alcaldesa, y que cualquiera la pondría a gestionar sus propiedades.
La segunda trinchera es la del mercado. Ahí ya no se habla de Colau, se habla de precios. Un participante defiende que hay tres causas y que las tres son de libro: más dinero en circulación, más demanda y menos oferta. Enumera las tres, pide que se las rebatan una por una y avisa de que a él no le han contestado a ninguna. La respuesta que recibe es que aplica lógica de mercado a algo que, dice su interlocutor, no funciona como un mercado. Y el reproche sube de tono: uno acusa al otro de forzar los datos, el otro responde que no hay más que descalificaciones. Ninguno de los dos mueve una cifra nueva en los últimos veinte mensajes.
En medio de todo eso queda un mensaje que no discute con nadie y que resume el ambiente: que España empezaría a levantar cabeza el día que un político dijera en voz alta que no sabe cómo arreglar el problema de la vivienda.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. Antes la pelea era entre sospecha y compromiso, con el mercado de fondo. Ahora la sospecha ya no se apoya en la nómina ni en los pisos: se apoya en la vida personal. Los enlaces de 2016 y 2017 entran al hilo como prueba de un patrón, no como noticias. Es un asunto nuevo y no se resuelve: nadie ha traído un dato que confirme o desmienta el relato del piso.
Lo que sí se ha movido es el frente económico, y hacia dentro. El debate ya no es si el alquiler está caro, sino por qué. Y en ese terreno los dos bandos hablan de causas distintas y no se escuchan. Se han dicho ya todas las cifras que van a decirse.
También entra, de refilón, la propuesta de darle la vuelta a la situación: que ocupe la casa del familiar para que compruebe sus propias políticas. No es una predicción, es un deseo, y así se queda.
El dato que nadie comprueba
De todos los números que circulan hoy,
ninguno sale de una fuente primaria pegada en el hilo. Los 400.000, los 122.000 millones, el tercio de Madrid y el 30% a tocateja son afirmaciones de participantes, sin enlace que las respalde. Se discuten como si fueran firmes, y no lo son.