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...El caso comenzó cuando una hija del paciente exigió en el Servicio Navarro de Salud – Osasunbidea el traslado de su padre desde Castilla y León hasta Pamplona para poder hacerse cargo de él.
Pese a que el personal de gestión denegó la petición de forma tajante al comprobar que el varón no estaba empadronado en la red foral —y ante la negativa explícita de las hijas a cambiar la residencia de su padre por temor a perder la ayuda económica de Castilla y León—, la intervención de los servicios sociales del hospital terminó activando un trámite excepcional que sorteó todos los filtros.
Una vez en Pamplona, pese a continuar empadronado y adscrito sanitariamente a Castilla y León, el paciente fue derivado el 17 de agosto al Hospital San Juan de Dios, centro privado concertado con el Gobierno de Navarra cuyos costes de estancia y cuidados superan los 300 euros por noche y plaza.
El caso ha indignado al personal sanitario, que ha visto cómo la orden médica y el informe de los trabajadores sociales se ejecutaron puenteando los criterios comunes que se aplican con rigidez al resto de la ciudadanía.
El agravio comparativo resulta sangrante al analizar la rigurosidad con la que Osasunbidea trata a los pacientes navarros. Mientras a este ciudadano ingenieros se le ha permitido "triangular" la atención médica para mantener la ayuda en Soria y disfrutar de la sanidad privada concertada en Pamplona. Fuentes de gestión sanitaria aseguran que, en situaciones comparables, a pacientes navarros que solicitan un traslado por motivos familiares se les exige previamente regularizar su residencia o adscripción sanitaria.
Asimismo, denuncian una auténtica "ley del embudo" en la asignación de recursos públicos:
Un escenario donde el rigor burocrático y los controles del padrón se desactivan ante colectivos extranjeros que se aprovechan del sistema mediante la presión administrativa, mientras a los trabajadores y contribuyentes locales se les exige el cumplimiento estricto de la norma hasta en los momentos de mayor vulnerabilidad.