El PSOE ha abierto una campaña de microcréditos para financiar su campaña del 29N: quien preste dinero recupera su inversión con un 3,75% de interés. Es un préstamo, no una donación, y conlleva riesgo de impago.
El partido que gobierna España ha recurrido a sus simpatizantes para llenar la caja antes del 29N. En una publicación en X, el PSOE presenta su «microcrédito electoral»: el ciudadano adelanta dinero, el partido lo devuelve y le suma un 3,75% de interés. La letra pequeña importa más que el eslogan.
Un préstamo con interés, no una donación
La diferencia con una donación es jurídica y práctica. Donar es regalar; prestar es confiar en que te devuelvan. El 3,75% es la remuneración que el partido promete por ese préstamo. La campaña lo presenta como una forma de «recuperar tu inversión» mientras se «construye un país de derechos y oportunidades».
Conviene no confundir el gesto con una inversión financiera. Un microcrédito a un partido no está cubierto por el fondo de garantía de depósitos ni por el supervisor bancario. Si el partido no paga, el prestamista reclama por la vía civil como cualquier acreedor.
Quién puede prestar y cuánto
La financiación privada de los partidos tiene límites legales en España. Las aportaciones de personas físicas están topadas y las de personas jurídicas, prohibidas. El PSOE no detalla en su mensaje el importe mínimo ni el máximo por persona.
El mensaje tampoco aclara el plazo de devolución ni si el interés se abona con la devolución del principal. Son datos que el prestamista debería exigir por escrito antes de transferir un euro.
El calendario aprieta
La cita es el 29N. La campaña electoral concentra los gastos en pocas semanas: publicidad, actos y despliegues. Financiarse con anticipos de simpatizantes permite sortear la rigidez de los créditos bancarios, que exigen garantías y tiempos.
El precedente existe: formaciones de distinto signo han usado microcréditos para campañas. La novedad es que lo haga un partido con responsabilidades de gobierno, donde el escrutinio público es mayor.
Antes de prestar dinero a un partido, conviene leer el contrato completo y consultar a un asesor financiero: no es una inversión garantizada.