Los precios que se manejan: punta a 35 céntimos y valle a 9
La tarifa eléctrica con discriminación horaria en tres periodos ha reordenado la factura doméstica de arriba abajo. Según los precios que dice haber consultado un forero, el tramo que antes se conocía como punta es ahora el periodo
normal, sobre los 16 céntimos el kilovatio hora. La punta auténtica se colocaría cerca de los
35 céntimos. Y el supervalle, en
9.
Otro forero sitúa el primer tramo de punta de
10 a 14 horas, justo las horas de más sol. Un detalle que no se le escapa a quien echa un ojo a la azotea antes que al reloj.
La trampa de llamar normal a lo que antes era punta
El truco del nuevo esquema, según esa lectura, está en el vocabulario. Lo que la factura llama ahora «normal» era antes la franja más cara del día. La punta real rondaría los 35 céntimos. Quien no mueva el consumo de las horas centrales notará la subida aunque haga exactamente los mismos gestos de siempre.
En el hilo aparece el cálculo con el que un forero dimensiona el problema: un hogar con calentador eléctrico, ordenador y cocina de inducción rondaría los 150 kWh mensuales; otro forero le rebate que solo el calentador se traga unos 2 kWh al día, el ordenador con monitor encendido doce horas otros 2,5 y la inducción uno más, hasta
165 kWh al mes antes de contar nevera, microondas, lavadora e iluminación. El margen de ahorro existe. Pero no es infinito.
Termo con temporizador y lavadora de madrugada
El menú de medidas se repite entre los participantes. Programar el termo eléctrico de madrugada —tres o cuatro horas bastan para una o dos duchas— con un enchufe temporizador. Dejar la lavadora y el lavavajillas para la tarde o para las 00:00. No planchar. Y pasar la cocina a gas.
La lavadora la pongo los findes, resume uno. Otro programa el termo desde las 00:00 hasta las siete de la mañana y aparca la plancha. El horno eléctrico, también de madrugada. Incluso el aire acondicionado se raciona: un equipo que reclama 1,3 kWh no perdona.
- Termo eléctrico con temporizador: 3-4 horas nocturnas según la época del año
- Lavadora y lavavajillas: fuera de las horas centrales del día
- Cocina de gas: encimera en lugar de vitrocerámica o inducción
El gasto no desaparece. Se muda de hora. Y el término fijo se queda donde estaba.
Paneles solares frente a la hora punta
Aquí aparece el argumento que más peso gana entre los foreros. El primer periodo de punta, de 10 a 14, coincide con las horas de máxima producción fotovoltaica. Instalar placas sin baterías, solo para cubrir el consumo diurno de los aparatos que más tiran, se vuelve más atractivo cuanto más sube el tramo caro. Quien calculó una amortización de cinco años con los precios anteriores sostiene que con estos se acorta. La pega la pone el tipo de vivienda: en un bloque comunitario el despliegue es más complicado que en una casa con tejado propio.
El gas, recuerdan otros, tampoco es gratis. Según un forero, hay meses en que la factura fija del gas natural llega a
8 euros sin consumir nada, una cuota que se suma a los impuestos que cargan la electricidad.
Butano contra gas natural
El butano vuelve a la conversación. Un forero cuenta que una bombona de 12 kilos, sobre
13 euros, le da para cocinar entre cinco meses y más para una o dos personas. Sus defensores recuerdan que el gas natural cobra un término fijo mensual que se paga aunque el consumo sea nulo, mientras que la bombona se compra cuando hace falta. La pega es logística: convertir los aparatos, hacer sitio para la bombona en uso y la de reserva y colocar una rejilla de ventilación.
Quien ya tiene gas natural metido no ve claro andar con dos gases distintos, y el sobrecoste de mantener ambos fijos no compensa. Quien ya cocina con butano propone dar de baja el otro gas y convertir los aparatos, que sale barato.
Gastar lo que haga falta y no mirar el reloj
Frente al ajuste milimétrico, está la postura de los que pasan. Ven el ahorro como calderilla —
20 o 30 euros al mes, una cena en el bar— y consideran que organizar la vida en función de la tarifa no compensa. El reproche se devuelve desde el otro lado: sin cambiar hábitos primero, ningún truco de horarios reduce la factura.
Sobre el chisme que promete recortar el consumo sin tocar nada, el veredicto de otro forero es tajante: dentro solo hay un condensador, y su efecto sobre la potencia reactiva no sirve a un cliente doméstico, que no la paga.
Si se cumplen los precios que se manejan en el hilo, salir de la hora punta es casi obligatorio para quien cocina y lava en casa. La duda que nadie cierra es cuánto hay que cambiar la vida para que el ahorro deje de ser calderilla. Los números salen sobre el papel. En la práctica, cada cual decide cuánta madrugada está dispuesto a vender.