ING deja en 3.000 cajeros gratis y cobra 1 o 2 euros en el resto
En Huesca, sacar dinero cuesta un paseo. El cajero de la calle Zaragoza queda a tiro de piedra desde casi cualquier punto de la ciudad y la gestión se resuelve andando. En Madrid, en un pueblo de dos calles o en una zona sin sucursal cerca, la misma operación se ha vuelto un gasto:
entre 1 y 2 euros por retirada. ING Direct ha decidido que sus clientes solo saquen efectivo gratis en los cajeros de
Banco Popular y Banca March. Todo lo demás, a pagar.
La comunicación se produjo en diciembre de 2015 y dejó a la clientela haciendo cuentas. La palabra clave del anuncio era otra, y conviene no pasarla por alto:
por el momento. De ahí que buena parte de los afectados optara por esperar antes de tomar decisiones definitivas, mientras el grueso de las críticas se dirigía a la letra pequeña y no a la idea de fondo.
De más de 50.000 cajeros disponibles a menos de 3.000
El recorte se ve a simple vista. Con el acuerdo anterior, un cliente de ING tenía a su disposición
más de 50.000 cajeros en España. Con la nueva red, la cifra se queda
por debajo de los 3.000. La geografía manda: Banca March concentra buena parte de su presencia en Baleares, de modo que para quien vive en la península el mapa se estrecha de golpe y la broma se hace más difícil de llevar.
Hubo quien exigió mirar más allá del enfado. La pregunta razonable era si el banco asumía o no el coste del cajero ajeno, que no es gratuito para nadie: la entidad que lo opera cobra por la operación, y ese peaje acaba donde acaba. Si el acuerdo se cierra con una tarifa por uso, la discusión deja de ser sobre redes de cajeros y pasa a ser sobre quién paga ese peaje: el banco o el cliente.
¿Por qué el mínimo de retirada gratis depende de la comunidad autónoma?
Porque el importe de la operación cambia el coste y el banco ha preferido fijar suelos distintos en lugar de una regla única. Entre los umbrales que aparecieron en el repaso de condiciones están
120 y 200 euros, y sobre la mesa quedó además la propuesta de dejar un solo tramo de
90 euros para todo el país. Hay quien sostiene que los residentes en Madrid son los menos favorecidos, aunque en la capital la densidad de oficinas de Bankia juega a favor.
El tramo alto es el que más incomoda. Quien acostumbra a llevar poco efectivo encima no ve normal vaciar de golpe un cajero, y menos con billetes de 50, bastante menos manejables que los de 20. La alternativa de repartir el gasto en varios días choca justo con el diseño de los tramos: tres retiradas pequeñas pueden costar más que una grande. Y ahí nadie ha encontrado todavía una lógica que convenza.
Bankia y Bankinter también, y una corrección sobre Sabadell
La foto cambió en pocas horas. Los clientes de ING también podrán retirar dinero sin comisión en los cajeros de
Bankia y Bankinter, según publicó El Mundo. La tabla de comisiones que circulaba en paralelo tenía, al menos, un error señalado con nombre propio: con tarjetas de cuentas de Sabadell se retira gratis en cualquier cajero de Bankia y de Red 6000, y no a los 0,65 euros que figuraban en el cuadro. El criterio alcanza además a las cuentas gratuitas de Activobank.
¿Y el resto? La duda de si Evo Banco quedaba dentro del recorte se quedó sin respuesta clara. Lo que sí se despejó es que la banca tradicional no es una alternativa más barata: Santander, BBVA, Bankia y Caixa cobran comisiones por sus cuentas, mientras ING mantiene a cero el mantenimiento y las tarjetas, con intereses en la cuenta a la vista. Ese detalle explica por qué muchos, aun enfadados, no movieron ficha.
Las alternativas: UNO-E, OpenBank y el supermercado
El goteo de sustitutos fue constante. UNOe permite ingresos gratis en cajeros de BBVA; OpenBank, ingresos en ventanilla de Santander gratis una vez al mes, según el repaso que se hizo entonces. Son operaciones de ingreso, no de retirada, y esa diferencia importa: quien necesita efectivo un sábado por la tarde no siempre resuelve el problema con una ventanilla.
La idea del supermercado también se apagó. Sacar dinero en caja del DIA se presentó como una salida elegante: se trataba como una compra cualquiera, con la compra semanal y sin intereses. La letra pequeña de Finandia dice otra cosa, y esa operación se registra siempre a crédito. El desglose bancario, banco por banco y cajero por cajero, es lo que de verdad aclara quién sale ganando y quién paga el pato.
Cambiarse de banco, esperar o pagar con tarjeta
La reacción inmediata se partió en dos. Una encuesta impulsada por la web que adelantó el cambio mostró que la mayoría de los consultados pensaba cambiarse de entidad o aguardar a ver si el banco rectificaba. Para quien no tiene hipoteca atada, hoy basta un rato de navegador y una nómina para mudarse de banco.
En el otro lado se situó quien no piensa moverse: en casi todos los comercios se paga con tarjeta, el efectivo se retira cada dos semanas y el enfado no altera la libreta de comisiones. Aun así, el consenso más repetido fue otro, y tenía poco que ver con ING: ninguno de los grandes merece fidelidad gratuita, y conviene revisar las condiciones cada pocos meses aunque la entidad no haya dado motivo. Cierto es que el cambio pilló a algunos recién llegados, esos que se habían mudado justo unos días antes.
Con estos números, el trasvase de clientes debería ser masivo. Sigue sin serlo. Y en medio de la bronca por un euro, el dato que descoloca: ING devolvió íntegro el rescate y lo cerró con un
superávit de 6.000 millones. En el mismo tramo, la prima de riesgo de Holanda estaba en
15,7 puntos frente a los 120 de España, la deuda pública holandesa bajaba con un 67,10% del PIB y la española subía con un 99,30%, y Bruselas advertía del déficit de capital del Fondo de Garantía de Depósitos español. Visto desde ahí, la guerra de los cajeros sigue siendo una pelea de calderilla.