Walk of Life: el temazo de los 80 que todos tararean pero nadie recuerda cómo se llama
¿Cuántas veces has tarareado una canción sin saber su título? Eso le pasó a un taxista que llevaba años buscando el tema que su padre ponía en un casete en los 90. La encontró, por fin, en una playlist de éxitos ochenteros. Era
Walk of Life, de Dire Straits. Un tema que, según el propio autor del hallazgo, es «una auténtica obra maestra de los 80, época de auténtico esplendor musical».
La anécdota no es aislada. El hallazgo desató un intercambio de opiniones sobre la banda de Mark Knopfler, sobre la década que la vio triunfar y sobre la delgada línea que separa el éxito comercial de la calidad artística. Porque si algo tiene Walk of Life es que
suena en todos los bares, bodas y taxis del mundo, pero no siempre se recuerda quién la firma.
¿Por qué Walk of Life es tan pegadiza y tan difícil de identificar?
El tema arranca con un sintetizador que, en una banda de guitarras como Dire Straits, chirría. Hay quien sostiene que ese detalle lo convierte en un cuerpo extraño dentro del álbum
Brothers in Arms. Otros defienden que precisamente esa mezcla de country, rock y teclado ochentero es lo que lo hace inconfundible. Lo cierto es que
el estribillo se queda grabado a fuego y que su condición de single radiofónico lo convirtió en omnipresente.
La paradoja es que, siendo uno de los temas más reconocibles de la banda, muchos oyentes no lo asocian a Dire Straits. Sucede algo parecido con
Money for Nothing, otro de sus grandes éxitos, que también generó división entre los seguidores de la primera hora. La banda pasó de ser un grupo de culto con temas como
Sultans of Swing a llenar estadios con canciones diseñadas para sonar en la radio.
El debate sobre Dire Straits: ¿grupo sobrevalorado o gigantes del rock?
La conversación derivó rápidamente hacia el estatus de la banda. Hay quien afirma sin ambages que Dire Straits es «el grupo más sobrevalorado de la historia». Enfrente, quienes recuerdan que
vendieron millones de copias y que Mark Knopfler está considerado uno de los guitarristas más influyentes de su generación. La discusión sobre si tocar con los dedos en lugar de con púa le da un sonido único o si, por el contrario, carece de la técnica de otros virtuosos, sigue abierta.
El consenso, si es que existe, apunta a que la banda alcanzó su cénit con
Brothers in Arms y que, a partir de ahí, la repetición de fórmulas comerciales lastró su legado. Un análisis que se repite con muchas bandas de la época: exprimir el limón hasta que el sonido deja de ser fresco.
La nostalgia ochentera: del casete al Spotify
El hallazgo de Walk of Life sirvió para reivindicar toda una década. El autor del mensaje original menciona otros temas que redescubrió en su playlist:
One Night in Bangkok,
Tarzan Boy,
Brother Louie y
Give It Up. Una lista que mezcla italo disco, eurodisco y pop comercial, géneros que, pese a su aparente ligereza, cuentan con legiones de seguidores.
Hay quien defiende que los 80 fueron la mejor época para la
música comercial y que cualquier playlist de éxitos de entonces supera la producción actual. La nostalgia juega un papel importante, pero también el contexto: la cadena musical del salón, el casete de turno y la radio como única ventana a las novedades. Hoy el algoritmo hace el trabajo, pero la emoción de reconocer un tema tras años sin saber su nombre sigue siendo la misma.
Al final, la historia de Walk of Life es la historia de una canción que sobrevive a su propio éxito. Suena en el taxi, en la peluquería y en el bar de la esquina. Y su autor original, un taxista que la escuchaba de niño, ha conseguido cerrar el círculo. Lo que no ha cerrado nadie es el debate sobre si Dire Straits merece el pedestal que ocupa. Cada cual que ponga su casete.