El niño de 1936 que fumaba un purito de chocolate: así era la Alemania que fascina y horroriza
Un vídeo de 1936 muestra a un niño de nueve años con un purito en la boca. Las imágenes, que circulan como ejemplo del esplendor tecnológico de la Alemania nazi —trenes con butacas de cuero, zeppelines, autopistas impecables—, esconden un detalle que desmonta parte del mito. El niño no fuma tabaco: es un cigarro de chocolate. Lo delata la ausencia de humo y el gesto de la madre, que lo lleva al baño para limpiarle el bigote de chocolate.
El contraste con la España de Zapatero
El título del hilo ironiza con la frase de Zapatero sobre la luz, contraponiendo la modernidad alemana de los años 30 con la precariedad española. La discusión, sin embargo, deriva hacia lo grotesco: mientras Alemania construía autopistas, su canciller era furibundo antitabaco, vegetariano y, según algunos, de inclinaciones caninas. El niño del purito de chocolate se convierte en símbolo de una época donde el progreso técnico convivía con la barbarie.
La duda del cigarro: ¿real o postizo?
El análisis del vídeo desvela que en el minuto 2:39 el niño no exhala humo. Antes se vendían cigarrillos de chocolate para niños, y el gesto de la madre refuerza la hipótesis. Lo que hoy escandalizaría a una "charo" —término coloquial para referirse a madres sobreprotectoras—, entonces era un juego inocente. La imagen, no obstante, sigue alimentando el morbo histórico: la Alemania que maravillaba a unos y horrorizaba a otros, según el popular periodista inglés que la calificó como el país más horrible de sus viajes.
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