La patronal dice que McDonald's y Burger King pagan mejor y no encuentran personal
El 26 de noviembre de 2024, Marcas de Restauración puso cifras al lamento que recorre la restauración de marca. La patronal que agrupa a McDonald's, Burger King, Telepizza, 100 Montaditos, Vips o Lizarrán, entre otras, asegura que el
87% de los grupos tuvo dificultades para incorporar empleados en el último año y que el
81% arrastra problemas de absentismo. En casi seis de cada diez compañías la rotación supera el 20% y el 74% de las empresas quiere, además, ampliar plantilla.
La organización suma 49 compañías, más de 170 marcas, 8.000 locales y
200.000 empleados, con 8.100 millones de euros de facturación anual. Su tesis es que el problema no es el dinero: «las marcas pagamos mejor y ofrecemos mejores planes de conciliación y de desarrollo profesional», resume su vicepresidente económico. La dificultad para retener ese
talento que citan en los informes, sin embargo, no acaba de cuadrar con las cifras salariales que se manejan en el sector.
Cuánto cobra un empleado de nivel I en McDonald's
El convenio de restauración moderna divide la plantilla en cuatro niveles. El
nivel I, el de mayor responsabilidad —gerentes de restaurante y jefes de equipo—, tiene un sueldo base de
1.305,07 euros al mes, esto es, 18.271 euros anuales repartidos en 14 pagas, según el desglose que se cita en el debate. Desde el 1 de julio de 2024 esa cifra sube a 1.500 euros mensuales. Entre el nivel I y el nivel IV, según los cálculos que manejan quienes han mirado las tablas, apenas hay 200 euros de diferencia.
Para el puesto básico, el de miembro de equipo, las referencias que circulan entre empleados hablan de horquillas entre 7.000 y 15.000 euros brutos al año, con una media de 13.000 y bonificaciones que en el mejor de los casos llegan a 3.000. Con el salario mínimo interprofesional en 15.876 euros en 2024, la comparación se impone: parte de esas horquillas, que pueden incluir jornadas parciales, queda por debajo del suelo legal.
El coste de vivir: 2.182 euros por metro cuadrado
Hay una explicación que reaparece en cada discusión: el sueldo no es bajo en abstracto, es bajo respecto al coste de vivir. Según las cifras que se cruzan en el debate, el precio del metro cuadrado pasó de
2.088 euros en enero de 2006 a 2.182 en septiembre de 2024, un 4,5% en casi dos décadas, mientras los salarios crecieron un 8,1% en 31 años y la inflación acumulada desde 2020 ronda el 20%.
El resultado, sostienen quienes participan en el hilo, es que un contrato de jornada completa en una hamburguesería cubre hoy una habitación, no un piso. Quien defiende que el problema es de oferta de trabajo se topa con cuentas como la que se lanza en el debate: 1.200 euros de nómina frente a 600 de alquiler en zona provincial. Con esa resta, dicen, es difícil que la rotación baje del 20%.
¿Cuánto tendría que costar la hamburguesa para pagar 2.000 euros?
Aquí el debate se encona. El argumento que se repite entre quienes defienden al sector es que el margen del franquiciado es mínimo, que la marca cobra su cuota pase lo que pase y que la inversión en maquinaria y mobiliario se come el resto. Los datos acompañan en parte: el gasto en restaurantes subió un 2,4% hasta
42.209 millones de euros, la restauración de marca supera los 30 puntos de cuota de mercado y nueve de cada diez compañías esperan cerrar el año con más ventas.
Si eso es cierto, la pregunta incómoda es de dónde sale la subida salarial. ¿Menú a 20 euros? ¿Menos locales? ¿Personal que atienda y cocine a la vez? El desglose completo de márgenes por unidad de venta y de la estructura de franquicia es justo lo que nadie publica entero, y sin él la discusión se queda en eslóganes.
Absentismo y horas que no cuadran con el convenio
El absentismo llega hasta el 15% en los casos más extremos y supera el 10% en el 30% de las empresas. Detrás hay bajas, horarios partidos y turnos comunicados con muy poca antelación, según los relatos que aparecen en el hilo.
Sobre el papel, el convenio está. En la práctica, hay quien relata horas complementarias abonadas por debajo del valor de la hora ordinaria, es decir, por debajo del propio salario mínimo. Ese es el punto que la patronal no desglosa: no es lo mismo no encontrar trabajadores que no encontrarlos a ese precio y con ese calendario.
Mano de obra extranjera, automatización y ruido de fondo
Una parte del análisis sostiene que la vía es traer trabajadores de fuera; otra responde que el problema real es que trabajar a jornada completa ya no permite independizarse, y una tercera apunta a la automatización como única salida rentable: menos plantilla, más máquinas y adiós al conflicto con el cliente. En paralelo, la patronal insiste en que el sector está especialmente expuesto a cualquier cambio de la regulación laboral y reclama abordar el asunto junto a las instituciones.
Las cifras están sobre la mesa: 87% con problemas para contratar, 81% con absentismo, rotación por encima del 20% en seis de cada diez cadenas y tres de cada cuatro empresas queriendo crecer. Lo que no hay es un número que diga cuánto habría que subir el menú para que todo cuadre. Sin ese dato, la alerta se queda en eso, en una alerta.