blancoyenbotella
delitos de оdio
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de Israel no queremos nada.
es la mayor amenaza a la paz mundial.
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de Israel no queremos nada.
es la mayor amenaza a la paz mundial.
Acceso a la universidad de todo el mundo, anticonceptivos (píldora) y acceso de la mujer al mundo laboral, conlleva por lógica a no poder tener una familia, casa y condiciones para tener familia hasta los 35 años o más, por lo que se tiene un descendiente o ninguno y muchas veces recurriendo a fecundación artificial por las edades de las mujeres.
Súmale un poco de wokismo, infantilización y ya lo tienes.
esto se lleva gestando ya 4 décadas en los países desarrollados y va entrando en el resto de países conforme llegan a cierto grado de desarrollo.
hay que reducir la población y se suele elegir el eslabón más maleable, las señoras de las clases bajas, medias y "altas".
Las familias de millonarios en España superan con creces la tasa de reemplazo generacional (fijada en 2,1). Su promedio de 3,3 descendientes y es aplicable al resto de países.
Ale a seguir comprando proge, globalismo y socialismo neomarsita.
Todo lo achacáis a lo mismo, con vuestros bulos.
Mientras una familia no pueda vivir con el sueldo de un solo progenitor olvídate de más de un descendiente o ninguno.Al final, el problema de la natalidad se reduce, en gran medida, al coste de oportunidad. Para una pareja millonaria, tener descendientes apenas implica renuncias materiales: puede recurrir a niñeras, colegios privados, tutores, personal doméstico y todo tipo de apoyos. En cambio, para una pareja de clase media o media-baja que carece de una red familiar cercana, tener más de uno o dos descendientes puede resultar prácticamente prohibitivo y provocar una reducción drástica de su renta disponible.
Una pareja sin descendientes disfruta, por lo general, de más ingresos disponibles, mayor libertad y más tiempo para el ocio, los viajes o el desarrollo profesional. Una pareja con descendientes, además de asumir los gastos propios de su crianza, debe afrontar con frecuencia el coste de guarderías, cuidadores y actividades extraescolares simplemente para que ambos progenitores puedan seguir trabajando. La alternativa suele ser que uno de ellos reduzca su jornada o renuncie por completo a un salario para cuidar a los niños.
Por eso, la baja natalidad no puede explicarse únicamente como un cambio de valores o de preferencias personales. También responde a una estructura económica y social en la que tener descendientes, especialmente sin apoyo familiar, exige asumir costes, sacrificios y riesgos que muchas parejas consideran difícilmente compatibles con una vida estable.
Para que la maternidad vuelva a resultar atractiva no bastan las medidas cosméticas ni las ayudas puntuales. Es necesario reconocer su valor social y protegerla de manera efectiva, compensando los costes económicos, laborales y personales que conlleva tener y criar descendientes.
Entre otras medidas, podrían plantearse las siguientes:
En definitiva, si se quiere elevar la natalidad, tener descendientes no puede seguir suponiendo una penalización económica y profesional. La maternidad y la crianza deben tratarse como una función social que merece protección, financiación y servicios públicos suficientes.
- Dividir la base imponible de la unidad familiar entre todos sus miembros, de modo que los descendientes menores computen a efectos del cálculo, pero queden exentos de tributación.
- Reconocer cotizaciones automáticas a la Seguridad Social durante el embarazo y los periodos dedicados a la crianza, hasta que los descendientes alcancen los 25 años, para que cuidar no implique perder derechos laborales ni reducir la futura pensión.
- Garantizar una red universal y gratuita de escuelas infantiles, servicios de cuidado y actividades extraescolares, con horarios compatibles con la jornada laboral.
- Ampliar y remunerar adecuadamente los permisos por nacimiento y cuidado, facilitando que puedan disfrutarse de forma flexible.
- Proteger profesionalmente a quienes sean madres o padres, evitando que la crianza penalice su salario, su estabilidad laboral o sus posibilidades de promoción.
- Conceder ayudas directas por descendiente que sean suficientes, estables y sencillas de solicitar, en lugar de depender de subvenciones fragmentadas y temporales.
- Favorecer el acceso de las familias a una vivienda adecuada mediante deducciones, avales, alquileres asequibles y prioridad en determinados programas públicos.
- Facilitar jornadas laborales flexibles, reducciones de jornada compensadas y modalidades de trabajo a distancia cuando el puesto lo permita.
Massachusetts Governor Maura Healey signs the bill for abortions up to birth as Democrats celebrate. pic.twitter.com/BlfTobYbeD
— LifeNews.com Ver en X
(mensaje citado en revisión)
Es una idea interesante.
Pero me preocupa más la falta de talento, menos gente es menos intelecto, menos descubrimientos e innovaciones. Mi temor es que menos gente suponga estancamiento y decadencia.
En 1850 la población mundial era de 1250 millones y no se paraba de inventar y descubrir cosas nuevas cada día. Eso si, no tenían pantallitas donde desperdiciar sus vidas.
Chile acaba de caer a 0,99 descendientes por mujer, por debajo de Japón. Y algo parecido está pasando con los descendientes en 40 países a la vez.
En este vídeo analizo por qué la natalidad se hunde al mismo tiempo en países con religiones, rentas y políticas de familia opuestas, y por qué ningún país rico ha conseguido revertirlo. Repasamos la teoría del coste de oportunidad de Gary Becker, el fracaso de las ayudas en Corea del Sur, la reforma de las AFP chilenas (Ley 21.735), el famoso "juego de Ponzi" de Paul Samuelson y una decisión tomada en Alemania en enero de 1957 que lo cambió todo sin que casi nadie se diera cuenta. Al final veremos las tres únicas salidas que le quedan al sistema, sabiendo que solo una se puede aplicar sin anunciarla.