¿Alguien ha probado la postura en cuclillas al ir al baño?

Inodoro convencional con un escalón de plástico delante para elevar los pies y adoptar la postura de cuclillas al defecar
Publicidad

Cagar en cuclillas: la postura natural que se abre paso en el baño​

Un recipiente de plástico blanco, del tamaño de un molde de pastel pero algo mayor, colocado en el suelo delante del inodoro. Dos tiras de papel de cocina en el fondo. El usuario se agacha, hace lo suyo, recoge el papel y lo tira a la taza. Es el artilugio más barato que ha probado tras darle vueltas al asunto: la defensa de la defecación en cuclillas como la postura natural del cuerpo humano y, por tanto, la más saludable para el intestino y para evitar hemorroides.

La tesis de partida es sencilla y se repite con insistencia: la taza convencional obliga a una postura antinatural que a la larga deriva en problemas al evacuar. En cuclillas, el ángulo del recto cambia, el esfuerzo se reduce y el corte es más limpio. La discusión deriva pronto hacia el consumo: qué se compra, cuánto cuesta y si merece la pena complicarse la vida en un baño de 5,7 metros cuadrados.

Qué accesorios existen para cagar en cuclillas​

El abanico de soluciones que aparece en la conversación va del bricolaje al catálogo de cerámica. Está el squatty potty, un escalón que se coloca frente al inodoro para elevar los pies y simular la postura; hay quien directamente recurre a un escalón del IKEA. Está la placa turca, el inodoro a ras de suelo habitual en países mediterráneos y en Japón, que Roca comercializa como producto cerámico. Y está el barreño, el molde de cocina, la jardinera o el bidé colocado enfrente del váter para apoyar los pies.

El problema es que ninguna de estas soluciones es gratis ni sencilla de instalar. Cambiar la taza por una placa turca implica obra. El escalón resuelve poco: hay quien sostiene que los pies quedan a bastante menos altura que el ano y la postura no equivale a agacharse de verdad. Y el equilibrio sobre el propio inodoro, con los pies en el aro, es la vía más barata y la más arriesgada.
Publicidad

El riesgo real de subirse a la taza del váter​

Aquí el aviso es serio y viene con experiencia profesional. Quien trabajó de fontanero advierte de que las roturas de tazas son mucho más habituales de lo que parece: la mayoría de accidentes ocurren por resbalones o pérdidas de equilibrio, con caída encima de la cerámica. Una gota de agua en el aro convierte la loza en una superficie tan deslizante como el musgo. Y la loza resiste bien la compresión, pero mucho peor la tracción: si el pie se apoya en el hueco interior y presiona hacia fuera, el inodoro puede ceder.

El paralelismo que se lanza en la conversación es el del cinturón de seguridad: mucha gente conduce años sin necesitarlo, hasta que lo necesita. El caso que se cita es el de una persona de menos de 55 kilos que se subió al bidé para lavarse los pies, lo rompió y necesitó cirugía por las heridas en ambas piernas. Trasladado al inodoro, la zona afectada sería otra.
Salpicaduras y contagio en el baño turco

La higiene y el salpicón: el argumento menos romántico​

Más allá de la postura, la discusión baja al detalle físico. Cagar en cuclillas sobre la taza eleva la altura de caída del excremento y, con ella, la velocidad. La consecuencia es un chorretón de agua que sube hacia el ano. Quien ha usado placas turcas recuerda las gotas que salpican toda la zona y el riesgo de contagio que eso supone. También está el asunto de la ropa: en cuclillas hay que desembarazarse de pantalón y ropa interior, y al liberar el esfínter no siempre se controla la micción simultánea.

El sector más escéptico lo resume con sorna: el mayor logro de la humanidad es cagar sentado. Las pocas veces que toca hacerlo en el monte, uno acaba deseando una taza. La defensa del invento se apoya en la tonificación de gemelos y en la limpieza del corte, pero el flanco de la comodidad y la logística doméstica queda al descubierto.

La prueba de campo: de la curiosidad al hábito​

La evolución más interesante del asunto es la de quien se animó a probarlo en casa, solo, para no pasar la humillación en público. El primer intento fue un desastre logístico: había que quitarse toda la ropa, incluidos los calcetines, y el proceso añadía minutos al momento de alivio. La segunda oportunidad, aprovechando que el retrete está encajonado entre la lavadora y el lavabo, fue mejor. El veredicto: el corte es más limpio, no hay frenazos en la taza y uno se siente realmente vacío tras la faena.

Incluso desaparecieron escozores ocasionales. Con la técnica depurada, basta con quitarse el calzado. La conclusión provisional es que merece la pena el cambio, por bizarro o humillante que resulte. La pregunta que queda en el aire es cuánto de esto es efecto real de la postura y cuánto es la novedad de hacer algo distinto.



Queda el dato que descoloca: la conversación arrastra 4.407 días de antigüedad y sigue generando respuestas. La postura natural del cuerpo humano, defendida como la gran olvidada de la civilización del primer mundo, se discute con la misma intensidad con la que se compra un molde de pastel en un bazar.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Yo cago de cuclillas toda mi existencia en la taza del water, eso si, tengo que sacarme los calzoncillos y pantallones. Encima ganas equilibrio y tonificas los gemelos y las piernas.»
— AssGaper · técnica y beneficios físicos
«De joven trabajé de fontanero y las roturas de tazas son mucho más habituales de lo que os podais imaginar. La mayoría de los accidentes ocurrían por resbalones o perdidas de equilibrio»
— enzoo · riesgo de rotura de tazas
«Tras varias giñadas de esas, sí que es cierto que el corte suele ser bastante limpio e incluso ya no hay frenazos en la taza, y uno se siente realmente vacío tras la faena en cuclillas»
— Leovigildo · resultado de la prueba casera
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
La postura en cuclillas es la natural y saludable55%
La taza sentado es más cómoda y segura30%
Solo tiene sentido con diarrea o en el campo15%
📅 EVOLUCIÓN
Octubre 2014 Se abre la discusión sobre accesorios para defecar en cuclillas y se plantea el barreño como opción barata
Octubre 2014 Aparecen las primeras advertencias sobre roturas de tazas y accidentes por resbalones
Octubre 2014 Se documenta una prueba casera con molde de plástico y papel de cocina, con resultado inicialmente mejorable
Octubre 2014 El mismo participante repite la prueba con mejor técnica y concluye que el corte es más limpio y desaparecen escozores
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El relato completo de la prueba casera: qué falló en el primer intento, por qué el segundo funcionó y qué escozores desaparecieron
✓El aviso de un fontanero sobre roturas de tazas y el caso real de una mujer que acabó en cirugía por subirse a un sanitario
✓El desglose de accesorios por precio y complicación: del molde de cocina al squatty potty y la placa turca con obra
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 96 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Descargo de responsabilidad: Este artículo recoge experiencias y opiniones sobre hábitos de defecación; no constituye consejo médico. Ante problemas digestivos o hemorroides, consulte a un profesional sanitario.
Te estás perdiendo 96 mensajes
Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.
Leer el hilo completo →
Registro en 30 segundos
Resumen elaborado con IA a partir del debate de la comunidad — 96 respuestas analizadas. Última actualización: .

Estadísticas del foro

Temas
2.063.613
Mensajes
58.568.057
Miembros
191.139
Último miembro
CarlosCorrea

El blog de burbuja.info

Volver