Muere electrocutado robando cobre en Almería: el riesgo de un delito frecuente
Un ciudadano de origen marroquí ha fallecido en Almería mientras presuntamente robaba cable de cobre, electrocutado por una línea de alta tensión. El incidente, común en zonas con infraestructura eléctrica, refleja la peligrosidad de una actividad delictiva que se ha disparado con el precio del cobre. La víctima, sin formación en manejo eléctrico, se enfrentó a un riesgo mortal que las estadísticas de robos de cobre en España sitúan como un problema recurrente.
El perfil del robo de cobre en España
El cobre es un material codiciado en el mercado negro, con precios que superan los 7.000 euros por tonelada. Esto ha llevado a un aumento de hurtos en instalaciones eléctricas, que en 2023 generaron pérdidas millonarias. Las electrocuciones son la consecuencia más trágica: en el último año se han registrado al menos una decena de muertes similares. La falta de alternativas laborales y la desprotección social empujan a personas en situación vulnerable a estos delitos.
Un debate con tintes de ironía social
El suceso ha generado reacciones que oscilan entre la crítica al sistema y la sorna sobre la «profesión» de robar cobre. Algunos comentarios inciden en la falta de políticas de integración que podrían evitar estas muertes, mientras otros señalan la recurrencia del patrón: inmigrantes sin formación que arriesgan su vida por unos pocos kilos de metal. El caso de Almería no es aislado, sino el reflejo de una herida social que el relato oficial tiende a esquivar.
El debate permanece abierto entre quienes ven un accidente laboral informal y quienes lo tratan como un delito con consecuencias fatales. Lo cierto es que otra muerte evitable vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de abordar la economía sumergida y la precariedad que acecha a los colectivos más expuestos.