Ana Belén y Víctor Manuel se arruinaron al producir nueve películas, perdiendo todo el dinero que tenían

Ana Belén y Víctor Manuel se arruinaron al producir nueve películas, perdiendo todo el dinero que tenían
ellos no pueden arruinarse

los ayuntamientos del PSOE correrán a rescatarlos soltándoles 100.000 euros por concierto aunque su música ya solo interese a un público muy concreto

15 bolos veraniegos=1.500.000 euros de ahí calcula 250k en gastos de músicos, viajes, iluminación....el resto para ellos
 
al menos pagaron la deudas con su trabajo.
Son buena gente al fin y al cabo.
 
La vida les sonreía. Ganaban mucho dinero con sus discos, y ella también en el cine y el teatro. ¿Qué hacer con tantos ahorros que acumulaban? Dieron, segunda mitad de los años 80, en asociarse con el director José Luis García Sánchez fundando Ion Films, productora con la que rodaron nueve películas. Casi todas de alta calidad artística, premiada alguna en festivales internacionales. Un par de ellas, de corte popular, música de coplas, protagonizada por Isabel Pantoja. Cortaron por lo sano tras el estreno de la última. Estaban sin un duro, absolutamente arruinados, obligados a pagar unos cuantos millones de pesetas por las deudas contraídas.

Isabel Pantoja los demandó judicialmente

"¿Por qué me habré metido yo en estos berenjenales del cine, si lo mío es la música?", se preguntaba una y otra vez el cantautor asturiano. Bueno es que Ana Belén estuviera ilusionada con productora propia, pero él…La cosa empezó en 1987, con una ambiciosa película, "Divinas palabras", que dirigió y adaptó García Sánchez sobre la inmensa obra de Valle-Inclán. Ana formó pareja con Imanol Arias. Estuve en el rodaje en Santiago de Compostela. Paco Rabal me confesaba con tristeza que los periodistas ya no le hacíamos caso. Luego se resarció con la serie "Juncal".

En los siguientes años la productora citada estrenó "Bajarse al […]", "El vuelo de la paloma", "El mar y el tiempo", con Fernando Fernán-Gómez, "Cómo ser mujer y no morir en el intento", de 1991, donde Ana Belén debutó con acierto como directora, guion basado en un divertido libro de mi recordada amiga Carmen Rico-Godoy… y "Yo soy esa", que era un trinc trufado de coplas, con Isabel Pareja encabezando el reparto junto a José Coronado, que tuvo escenas de amor en la trama argumental, y fuera de ella, en el camerino de la estrella. El mérito de la cinta hay que adjudicárselo en gran parte a Luis Sanz, que cuidó a la estrella como guionista y director. "Yo soy esa" dio un montón de dinero a la productora de Ana y Víctor.

Encantadísimos con la sevillana emprendieron al año siguiente una segunda película con ella, "El día que nací yo", que ya no gustó tanto como "Yo soy esa". Entrevisté a Isabel el primer día de rodaje en El Puerto de Santa María, confesándome entonces, año 1991, que estaba harta de la persecución de los reporteros y que de seguir así estaba dispuesta a irse de España. No se atrevió: hubiera hecho bien. Tuvo como galán a Arturo Fernández, siempre de punta en blanco, o del tonalidad que fuera.

Ahí se torció el negocio de la productora de Víctor y Ana. Que continuaron ese negocio que no dominaban, con más rodajes: "La frontera" y "Yo me bajo en la próxima ¿y usted?", versión de una comedia teatral de Adolfo Marsillach que llevaron a la pantalla García Sánchez como realizador y Concha Velasco y José Sacristán de protagonistas.

Y la productora Ion Films, quebró, se vino abajo. Isabel Pantoja, para rematar la faena, demandó a Ana Belén y Víctor Manuel reclamándoles judicialmente cincuenta millones de pesetas (unos trescientos mil euros de ahora), cifra correspondiente al siete por ciento de beneficios obtenidos con "Yo soy esa". Porque resulta que las dos películas de la viuda de "Paquirri" habían dado en taquilla ¡seiscientos millones de pesetas! Pero otras producidas por el matrimonio no dieron tanto, y en general, arrojaron pérdidas. El cine es así. Si fuera un negocio a primera vista los productores serían los bancos.

A empezar de cero

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Imagino la cara que se les puso cuando el administrador de la productora les mostró las cuentas. Debían cientos de millones. Ana y Víctor viéronse obligados a desprenderse de todas sus propiedades, entre ellas un chalé en Menorca, que tanto echarían de menos. Tuvieron que transcurrir unos cuantos años para pagar sus deudas, muchas de ellas a actores. Para salir adelante el matrimonio preparó nuevos discos, giras, como aquellas con Serrat, Miguel Ríos, Sabina…hasta conseguir satisfacer hasta el último céntimo de cuanto debían. Isabel Pantoja mantuvo su litigio. Víctor Manuel aseguraba que no le debían nada. No sé en qué quedó aquello, pero dejaron de hablarse para los restos.

A Víctor Manuel si alguien le habla del negocio del cine, puede que se acuerde de los hermanos Lumiére. Ya cuando cantaba "Paxarinos" y "El abuelo Vítor", Gonzalo Suárez engatusó a su paisanín y a Ana Belén para que hicieran con él dos películas, de escasa calidad, en las que si bien ella salía del paso él estuvo peor que la mula Francis y los escasos espectadores que fueron a verlas querían que el taquillero les devolviera el precio de las entradas.

Total: zapatero, a tus zapatos. Víctor Manuel se forra ahora en su actual gira veraniega y Ana Belén vive de otros proyectos.

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Y mientras, las personas mantenidas por todos

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ellos no pueden arruinarse

los ayuntamientos del PSOE correrán a rescatarlos soltándoles 100.000 euros por concierto aunque su música ya solo interese a un público muy concreto

15 bolos veraniegos=1.500.000 euros de ahí calcula 250k en gastos de músicos, viajes, iluminación....el resto para ellos

De hecho no están arruinados ni mucho menos.
 
La vida les sonreía. Ganaban mucho dinero con sus discos, y ella también en el cine y el teatro. ¿Qué hacer con tantos ahorros que acumulaban? Dieron, segunda mitad de los años 80, en asociarse con el director José Luis García Sánchez fundando Ion Films, productora con la que rodaron nueve películas. Casi todas de alta calidad artística, premiada alguna en festivales internacionales. Un par de ellas, de corte popular, música de coplas, protagonizada por Isabel Pantoja. Cortaron por lo sano tras el estreno de la última. Estaban sin un duro, absolutamente arruinados, obligados a pagar unos cuantos millones de pesetas por las deudas contraídas.

Isabel Pantoja los demandó judicialmente

"¿Por qué me habré metido yo en estos berenjenales del cine, si lo mío es la música?", se preguntaba una y otra vez el cantautor asturiano. Bueno es que Ana Belén estuviera ilusionada con productora propia, pero él…La cosa empezó en 1987, con una ambiciosa película, "Divinas palabras", que dirigió y adaptó García Sánchez sobre la inmensa obra de Valle-Inclán. Ana formó pareja con Imanol Arias. Estuve en el rodaje en Santiago de Compostela. Paco Rabal me confesaba con tristeza que los periodistas ya no le hacíamos caso. Luego se resarció con la serie "Juncal".

En los siguientes años la productora citada estrenó "Bajarse al […]", "El vuelo de la paloma", "El mar y el tiempo", con Fernando Fernán-Gómez, "Cómo ser mujer y no morir en el intento", de 1991, donde Ana Belén debutó con acierto como directora, guion basado en un divertido libro de mi recordada amiga Carmen Rico-Godoy… y "Yo soy esa", que era un trinc trufado de coplas, con Isabel Pareja encabezando el reparto junto a José Coronado, que tuvo escenas de amor en la trama argumental, y fuera de ella, en el camerino de la estrella. El mérito de la cinta hay que adjudicárselo en gran parte a Luis Sanz, que cuidó a la estrella como guionista y director. "Yo soy esa" dio un montón de dinero a la productora de Ana y Víctor.

Encantadísimos con la sevillana emprendieron al año siguiente una segunda película con ella, "El día que nací yo", que ya no gustó tanto como "Yo soy esa". Entrevisté a Isabel el primer día de rodaje en El Puerto de Santa María, confesándome entonces, año 1991, que estaba harta de la persecución de los reporteros y que de seguir así estaba dispuesta a irse de España. No se atrevió: hubiera hecho bien. Tuvo como galán a Arturo Fernández, siempre de punta en blanco, o del tonalidad que fuera.

Ahí se torció el negocio de la productora de Víctor y Ana. Que continuaron ese negocio que no dominaban, con más rodajes: "La frontera" y "Yo me bajo en la próxima ¿y usted?", versión de una comedia teatral de Adolfo Marsillach que llevaron a la pantalla García Sánchez como realizador y Concha Velasco y José Sacristán de protagonistas.

Y la productora Ion Films, quebró, se vino abajo. Isabel Pantoja, para rematar la faena, demandó a Ana Belén y Víctor Manuel reclamándoles judicialmente cincuenta millones de pesetas (unos trescientos mil euros de ahora), cifra correspondiente al siete por ciento de beneficios obtenidos con "Yo soy esa". Porque resulta que las dos películas de la viuda de "Paquirri" habían dado en taquilla ¡seiscientos millones de pesetas! Pero otras producidas por el matrimonio no dieron tanto, y en general, arrojaron pérdidas. El cine es así. Si fuera un negocio a primera vista los productores serían los bancos.

A empezar de cero

(imagen visible para usuarios registrados)
Imagino la cara que se les puso cuando el administrador de la productora les mostró las cuentas. Debían cientos de millones. Ana y Víctor viéronse obligados a desprenderse de todas sus propiedades, entre ellas un chalé en Menorca, que tanto echarían de menos. Tuvieron que transcurrir unos cuantos años para pagar sus deudas, muchas de ellas a actores. Para salir adelante el matrimonio preparó nuevos discos, giras, como aquellas con Serrat, Miguel Ríos, Sabina…hasta conseguir satisfacer hasta el último céntimo de cuanto debían. Isabel Pantoja mantuvo su litigio. Víctor Manuel aseguraba que no le debían nada. No sé en qué quedó aquello, pero dejaron de hablarse para los restos.

A Víctor Manuel si alguien le habla del negocio del cine, puede que se acuerde de los hermanos Lumiére. Ya cuando cantaba "Paxarinos" y "El abuelo Vítor", Gonzalo Suárez engatusó a su paisanín y a Ana Belén para que hicieran con él dos películas, de escasa calidad, en las que si bien ella salía del paso él estuvo peor que la mula Francis y los escasos espectadores que fueron a verlas querían que el taquillero les devolviera el precio de las entradas.

Total: zapatero, a tus zapatos. Víctor Manuel se forra ahora en su actual gira veraniega y Ana Belén vive de otros proyectos.

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Las unicas peliculas de socialistas, en las que no corren riesgo alguno, son las subvencionadas por el Ministerio de Cultura, las que les pagamos entre todos !!!
 
"¿Por qué me meti yo en eso si lo mio es otra cosa?" debería estar en la puerta de cada colegio, instituto, y universidad.

Todos tenemos habilidades para unas cosas, y somos pencos para otras. Entender lo que haces bien, y alejarte de lo que haces mal, es clave.

¿Problema? Pues que en esta vida todos pasamos por un momento donde ganamos mucho dinero (herencia, loteria, curros que salen bien) y un momento donde no ganamos un duro. De ahí tirar de la Biblia (Génesis 4:1) y ahorrar en tiempos de bonanza, además de no meterte donde no te llaman.

No es casualidad que mas del 75% de todos los que ganan en la lotería se arruinan en los 10 años posteriores.

Aqui un tipo listo:
 
Para ser unos cabecillas de izquierdas, no eran muy listos. Cualquiera sabe que las pérdidas han de ser satisfechas por el Estado con el dinero de la gente que no ve ni le interesa tu película. Arriesgar su propia pasta no fue la más inteligente de las jugadas.
 


Ahora se dice:

"Zapatero a tus joyas".

De Pagascal no me fío "ni un pelo". Antes prefiero a Figaredo como "presidenciable", aunque tenga "momentos blanditos".
 
Siempre tendrán a alguien afín al que cantarle una de sus canciones y que pague el ayuntamiento.
 

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