El parapente como vía de entrada a Ceuta deja otra víctima mortal
La frontera sur de Europa ya no se cruza solo a nado, saltando la valla o escondido en un camión. Este viernes, un joven migrante subsahariano ha muerto al caer al mar frente a Ceuta cuando intentaba entrar en parapente. La Guardia Civil recuperó su cuerpo sobre las 08:00 horas en la bahía norte, en la zona de Benzú.
Un método con precedentes
El uso del parapente como vehículo para entrar irregularmente en Ceuta no es nuevo. El 7 de octubre de 2023 ya se detectó un intento similar en la misma zona. La diferencia es que ahora el fracaso ha sido letal: el aparato, según los primeros indicios, se descontroló y precipitó al agua antes de poder aterrizar cerca de la frontera norte.
La vía aérea añade una dificultad específica al control fronterizo. No basta con vigilar el perímetro marítimo o terrestre: hay que mirar también al cielo. Y quien arriesga la vida en esa maniobra asume un peligro añadido, porque una caída sobre el mar, sin chaleco ni red, rara vez deja opciones.
El debate se ha movido entre la condena del hecho, el análisis de los precedentes y la burla macabra. Unos apuntan a que la solución pasa por reforzar la vigilancia sobre estas nuevas rutas; otros recuerdan que el problema de fondo sigue siendo el mismo: por qué se llega a ese extremo para entrar en Europa. Lo que nadie discute es que un intento de entrada ha terminado en muerte.
Si la tendencia continúa, no será el último caso. La pregunta es si el dispositivo de seguridad está preparado para una frontera que también se cruza por aire, y a qué precio.