Barceló acusa a Mediaset de emitir bulos y el público le responde con la DANA
Àngels Barceló recogió su premio Ondas a la trayectoria el 14 de noviembre de 2024 y aprovechó los micrófonos para algo más que agradecer el galardón. La presentadora de
Hoy por hoy en la Cadena SER cargó contra Mediaset por mantener en parrilla
Horizonte, el programa de actualidad de Iker Jiménez y Carmen Porter, y lo hizo con una frase que resume su tesis: «No entiendo por qué hay una cadena de televisión que emite un programa como este». Para Barceló, el problema no es solo que exista, sino que una televisión generalista lo ampare: «Si tú eres una cadena de televisión y permites, por lo que sea, porque te da audiencia, tener un programa que emite bulos... yo creo que aquí estamos fallando a la sociedad».
El detonante inmediato era la marea de desinformación que rodeó la tragedia de la DANA en Valencia. Barceló admitió sentirse «visiblemente molesta» y con «mucha ansiedad y desesperación» ante la imposibilidad de que la versión verídica se imponga a los bulos, y advirtió de que cada vez más gente se informa «a través de las redes sociales». Su receta: volver a los medios tradicionales, «los que contrastan».
El premio que se da la casa a la casa
La primera grieta del relato apareció antes de discutir el fondo. Los Ondas los organiza la Cadena SER, así que la escena de una periodista de la SER recibiendo un premio de la SER para acto seguido pedir responsabilidad editorial a la competencia tiene su aquel. La lectura más repetida fue la del conflicto de interés: una cadena premiando a su propia estrella mientras exige cuentas a Mediaset por lo que emite.
A eso se sumó el argumento de la simetría. Buena parte de las réplicas sostiene que el discurso de Barceló sobre los bulos choca con su propio historial en antena, donde se le atribuye repetir el relato del Gobierno sin contraste. La acusación cruzada —«tú también emites bulos»— se convirtió en el eje de la discusión, por encima de cualquier análisis técnico sobre qué es verificable y qué no.
Quién decide qué es un bulo y quién no
El punto más incómodo es el de la autoridad. Barceló reclama que los hechos estén por encima de los bulos, pero no concreta quién certifica los hechos. Hay quien ve ahí el núcleo del problema: si el criterio lo fija el medio que compite con el señalado, la verificación se convierte en herramienta de mercado.
La defensa de
Horizonte se apoya en dos patas. La primera, la audiencia: Iker Jiménez mantiene un público fiel que no depende de Mediaset, porque arrastra comunidad propia en internet. La segunda, la sospecha de que la presión para cerrar el programa venía de instancias políticas y no de un debate profesional. Que Mediaset aguantara el chaparrón se lee, desde ese lado, como una decisión inteligente: cerrar de golpe habría amplificado el escándalo.
La grieta que Barceló no cerró
El propio lenguaje de la presentadora dejó un flanco. «Nosotros, los periodistas, tenemos una responsabilidad en la narrativa y en el relato de lo que pasa», dijo. Ahí está la contradicción que muchos señalaron: informar no es narrar. Si el oficio se define como construcción de relato, la frontera con el
bulo se vuelve difusa por definición.
La conversación derivó además hacia el terreno personal, con críticas a la trayectoria y al físico de la periodista que no aportan nada al fondo y que el propio medio debería filtrar. Y derivó, sobre todo, hacia el contexto: una DANA que dejó a la Generalitat y al Gobierno central en el centro de las críticas ciudadanas, un ecosistema mediático en plena migración de plataformas y una audiencia que cada vez confía menos en los canales tradicionales.
El debate quedó exactamente donde empezó: Barceló sostiene que una televisión no puede emitir bulos; sus críticos sostienen que ella los emite. Ninguno de los dos bandos ha propuesto todavía un mecanismo que decida la disputa sin que el árbitro sea parte interesada.