Antipedristas rendíos, no tenéis nada que hacer (Agustín Valladolid en Vozpópuli)

Antipedristas rendíos, no tenéis nada que hacer (Agustín Valladolid en Vozpópuli)
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El adelanto electoral al 29-N responde a la previsión de que el juicio de Begoña Gómez no arrancará antes de junio del próximo año, según el calendario judicial. La estrategia pasa por un congreso del PSOE en marzo o abril que cierre filas antes de las municipales y autonómicas de mayo.

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El adelanto electoral al 29-N responde a la previsión de que el juicio de Begoña Gómez no arrancará antes de junio del próximo año, según el calendario judicial. La estrategia pasa por un congreso del PSOE en marzo o abril que cierre filas antes de las municipales y autonómicas de mayo.

El adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez tiene una fecha en el calendario judicial. El juicio de Begoña Gómez, según las previsiones más optimistas, no arrancará antes de junio del próximo año. La Audiencia Provincial ni siquiera ha recibido el expediente, de modo que todavía no se han designado ni el magistrado que presidirá el tribunal ni la sección penal que asumirá el caso. Con ese horizonte, el presidente del Gobierno fijó la cita con las urnas el 29-N.

La decisión no es solo política. El futuro penal de su esposa ha sido, y sigue siendo, la principal preocupación de Sánchez, en el terreno público y en el personal. Quien conoce ese calendario con cierto detalle puede anticipar la fecha de las elecciones. A finales de septiembre, el presidente ya tenía una previsión bastante ajustada. Desde entonces se han preparado papeles sobre la estrategia a seguir y se han unificado intereses y objetivos que inicialmente no estaban del todo alineados.

El beso de Fuenlabrada como absolución interna

El acto de Fuenlabrada funcionó como una absolución profiláctica. Reafirmó el papel de víctima de Gómez y trasladó un mensaje nítido en clave interna: zanjar de puertas adentro cualquier crítica o duda razonable sobre la conveniencia de usar como baza electoral a alguien que, al margen de cuál sea finalmente la calificación jurídica de sus actos, usó su privilegiada posición para obtener un beneficio personal. La escena recordó a otros besos de la historia política, como el de Honecker y Brezhnev.

La puesta en escena se repitió después en Valladolid. Ambas confirman que Sánchez hará lo que considere oportuno y no admitirá disidencias. Hay quien sostiene, desde dentro de las propias filas, que el presidente creó los monstruos de Ayuso para acabar con Pablo Casado y el de Abascal para matar a Feijóo, y que es el principal responsable de lo que viene: lo más probable, digan lo que digan, es que el bloque de la derecha supere al de la izquierda en 30 o 40 diputados. Pero alzar la voz tiene un coste. Quien lo hace, según ese mismo diagnóstico, está muerto.

El temor de fondo no es solo el resultado del 29-N. Es un Sánchez decidido a atrincherarse en una oposición de feroz confrontación sea cual sea el resultado. El presidente tiene toda la información: sabe hasta qué punto la situación económica y social del país se va a complicar en los próximos ejercicios, el dinero que habrá que devolver a Europa por una gestión nefasta de los fondos europeos, la extraordinaria dificultad de solucionar en un plazo razonable el problema de la vivienda y los implacables efectos que tendría en el Estado de bienestar una no improbable crisis de deuda.

Un congreso antes de las municipales de mayo

La pregunta que algunos cuadros se hacen es qué pasará si el PSOE baja de los 100 escaños. La respuesta, según esa lectura, es relativamente sencilla. Sean 90 o 120 los diputados que consiga el partido el 29-N, lo lógico es que Sánchez convoque de inmediato un congreso antes de las elecciones autonómicas y municipales de mayo. La cita sería hacia marzo o abril.

El cálculo pasa por explotar los primeros patinazos del presumible gobierno PP-Vox —y si todavía no los hubiera, ya se los fabricarán— y vender que hay opciones de recuperar algún territorio o alguna capital de provincia de cierto tamaño. Con la convocatoria en el momento oportuno para sus intereses, Sánchez zanjaría cualquier crítica derivada de un mediocre resultado en las generales y pondría al partido en fila de a uno. El argumento oficial será cerrar filas para frenar a la derecha en municipios y regiones. Unanimidad, aclamación, y de paso acabar con los últimos reductos de resistencia interna.

Los territorios donde el beso no basta

No en todos los sitios cuece igual. En territorios tan briosos como Palencia, Burgos o Albacete no es tan fácil justificar un atropello con un besuqueo. La instrucción para los críticos internos es clara: recoger y rendirse, porque no hay nada que hacer. El ejemplo que se pone es el de un notable ministro de Educación que años después le pidió árnica a Pablo Iglesias y que ahora ha aceptado transgredir la Ley Orgánica del Defensor del Pueblo para sacar al Gobierno del barro en el que se ha metido con la llamada ley de nietos. El destinatario de la ironía tiene nombre: Ángel Gabilondo.

La secuencia completa encaja: adelanto electoral, absolución escénica de la esposa, congreso exprés para blindar la militancia y candidatura personalísima de intención plebiscitaria. El juicio, mientras tanto, sigue sin tribunal designado. Y el calendario, que es lo único que no se puede negociar en un mitin, marca junio como fecha probable de arranque. Todo lo demás es política.

Datos clave
  • El juicio de Begoña Gómez no arrancará, como pronto, antes de junio del próximo año, según las previsiones más optimistas.
  • La Audiencia Provincial no ha recibido el expediente y aún no hay magistrado ni sección penal designados para el caso.
  • Sánchez fijó las elecciones generales el 29-N tras tener a finales de septiembre una previsión ajustada del calendario judicial.
  • El PSOE prevé un congreso en marzo o abril, antes de las municipales y autonómicas de mayo, sea cual sea el resultado del 29-N.
  • Hay quien calcula desde filas socialistas que la derecha superará a la izquierda en 30 o 40 diputados.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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Antipedristas rendíos, no tenéis nada que hacer​

21/10/2026

Agustín Valladolid-Vozpópuli​

  • El beso de Fuenlabrada es un acto de absolución profiláctica que reafirma el papel de víctima de Gómez y traslada un nítido mensaje en clave interna
Cuando decidió adelantar las elecciones, Pedro Sánchez ya sabía que el juicio de Begoña Gómez iba para largo. Que las previsiones más optimistas (o pesimistas, según se mire) lo situaban, como pronto, en junio del próximo año. De hecho, al no haber recibido la Audiencia Provincial el expediente, todavía no se han designado ni el magistrado que presidirá el tribunal ni la sección penal que asumirá el caso.

El futuro penal de Begoña ha sido, y sigue siendo, la principal preocupación del presidente del Gobierno. En el terreno político, y también en el personal. Aquí hemos dicho varias veces que conoceríamos la fecha de las elecciones cuando Sánchez tuviera una previsión bastante ajustada del calendario judicial de su esposa. Y a finales de septiembre ya lo tenía bastante claro.

Desde entonces, se han preparado unos cuantos papeles sobre la estrategia a seguir. Y se han unificado intereses y objetivos que inicialmente no estaban del todo alineados. El beso de Fuenlabrada es el primer acto de un proceso que tiene un doble propósito: amortizar lo de Begoña y garantizarse el blindaje de la militancia para liquidar un plan cuya finalidad es llegar a las urnas sin fisuras internas que debiliten una candidatura personalísima y de intención plebiscitaria.

El beso de Fuenlabrada, que, no sé por qué, me recordó a aquel famoso de Honecker y Brezhnev, fue un acto de absolución profiláctica que buscaba reafirmar el papel de víctima de Gómez y zanjar de puertas adentro cualquier crítica o duda razonable sobre la conveniencia de usar como baza electoral a alguien que, al margen de cuál sea finalmente la calificación jurídica de sus actos, usó su privilegiada posición para obtener un beneficio personal.

La que se avecina​

La performance peronista de Fuenlabrada, y la de Valladolid, confirman que Sánchez va a hacer lo que le dé la real gana y no va a admitir disidencias. “Ha sido él quien creó los ‘monstruos’ de Ayuso, para acabar con Pablo Casado, y el de Abascal para cancelar a Feijóo. Es el principal responsable de lo que viene, de que lo más probable, digan lo que digan, es que el bloque de la derecha supere al de la izquierda en 30 o 40 fruta. Pero si alzas la voz estás perecid”.

No puedo revelar quién es el autor o autora de este comentario, porque si lo hiciera éste, o ésta, pasaría a aumentar la nómina de cadáveres ilustres antes de tiempo. Pero es fácil deducir que se trata de alguien no muy partidario, alguien que aún conserva ciertas responsabilidades políticas y cuyo principal temor es un Pedro Sánchez que, sea cual sea el resultado el 29-N, está decidido a atrincherarse en una oposición de feroz confrontación.

El presidente del Gobierno tiene toda la información. Sabe lo que se avecina. Sabe hasta qué punto la situación económica y social del país se va a complicar en los próximos ejercicios. El dinero que habrá que devolver a Europa por una gestión nefasta de los fondos europeos. La extraordinaria dificultad de solucionar en un plazo razonable el problema de la vivienda, o los implacables efectos que tendría en el Estado de bienestar una no improbable crisis de deuda.

Sánchez todo eso, y que en 2027, con la derecha en el poder, la calle puede calentarse; mucho. Hasta es posible que veamos un primer ensayo pronto, el día de la huelga general. Y no está dispuesto a compartir la menor responsabilidad con efecto retroactivo. Para ello, para no atender ninguna petición de auxilio, necesita un partido a la búlgara, sin disidencias relevantes que reclamen algo de sensatez. Y de patriotismo.

Un congreso a la búlgara​

¿Pero qué pasará si el PSOE baja de los 100 escaños? Es la pregunta que algunos cuadros se hacen, y es relativamente fácil de contestar. Sean 90 o 120 los fruta que consiga el PSOE el 29-N, lo que en buena lógica hará Sánchez será convocar de inmediato un congreso antes de las elecciones autonómicas y municipales de mayo. A celebrar allá por marzo o abril. Explotará los primeros patinazos del presumible gobierno PP-Vox (y si todavía no los hubiera ya se los fabricarán) y venderá que hay opciones de recuperar algún territorio o alguna capital de provincia de cierto tamaño.

Con la convocatoria del congreso en el momento oportuno, para sus intereses, Sánchez zanjará cualquier crítica que pudiera derivarse de un mediocre resultado en las generales y pondrá al partido en fila de a uno. El objetivo, dirán, es cerrar filas para frenar en municipios y regiones a la derecha. Todo el mundo al suelo; quietos paraos. Unanimidad. Aclamación. Bulgaria. Aquella Bulgaria. Y de paso acabar con los últimos reductos de resistencia interna.

Emiliano, vete recogiendo. Y antipedristas en general, pocos o muchos, rendíos. No hay nada que hacer. Ni siquiera en territorios tan briosos como Palencia, Burgos o Albacete, donde no es tan fácil justificar un atropello con un besuqueo. Haced como aquel notable ministro de Educación que años después le pidió árnica a Pablo Iglesias y ahora ha aceptado transgredir la Ley Orgánica del Defensor del Pueblo para sacar al Gobierno del barro en el que se ha metido con la llamada ley de nietos. Os irá mejor.

(¡Ay Ángel Gabilondo, quien te ha visto y quien te ve!)
 

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