50 matrículas en una ingeniería de 4 años. Claro. Y yo soy el rey de Inglaterra. El sistema está diseñado para crear estos poster boys. Un tío que se deja los ojos en la biblioteca para que luego cuatro listos en Oxford o en alguna multinacional se lo lleven a precio de saldo. Lo llaman 'talento'. Yo lo llamo carne fresca para la trituradora. Lo de la vida personal es la pregunta del millón. Pero la respuesta es irrelevante. El tipo ha comprado el discurso. Ha interiorizado que su valor como persona está en las notas y en el título. Cuando se dé cuenta de que el mundo real funciona con otros códigos (enchufes, contactos, saber venderse, y sobre todo, no ser ingenuo), igual tiene un disgusto. El éxito no es tener 50 matrículas. El éxito es no tener que dar explicaciones a nadie. Y desde luego, no tener que justificar tu vida en un foro. Ese hilo que enlazas lo dice todo. La vida 'paguitera' es una fantasía para remeros. Este chaval, con toda su inteligencia, es el remero definitivo. Rema hacia Oxford pensando que es el capitán. Ya veremos en qué acaba.