Rusia asfixia a Kiev: 96 horas de ataques contra la logística ucraniana
Mientras el debate estratégico se centra en los misiles de largo alcance y los sistemas de defensa antiaéreos, Rusia ha encontrado una vía más barata para paralizar Ucrania: la destrucción sistemática de su infraestructura logística con drones Geran-4. La campaña, que suma 96 horas de ataques sin pausa sobre Kiev y otras regiones, ha provocado incendios en almacenes de grano, centros de transporte y depósitos de combustible. No es una operación espectacular: es una asfixia lenta.
En el último episodio, un dron alcanzó un aparcamiento de camiones de grano en Safyany (Odesa), mientras en Pavlograd (Dnipropetrovsk) un gran almacén ardía sin control. La región de Kiev acumula dos ataques a centros logísticos —en Stoyanka y Pogreby— en menos de 24 horas. Municiones, combustible y lubricantes se han convertido en objetivos prioritarios, y los daños colaterales sobre la economía civil son evidentes.
El precio de no negociar
La evolución de los hechos ha reabierto la pregunta incómoda: ¿mereció la pena no sentarse a negociar en 2022? Hay quien recuerda la promesa de Boris Johnson de apoyar a Ucrania “en todo”, que después se reveló como un compromiso vacío. Otros, en cambio, sostienen que cualquier rendición temprana habría sido todavía más cara. Pero con los depósitos en llamas y los transportes de grano interrumpidos, la cuestión ya no es quién tiene razón, sino si existe todavía un plan B.
La paradoja de esta guerra es que cada día de resistencia se paga en infraestructura, y cada ataque acerca el colapso logístico. ¿Hasta cuándo se puede sostener una economía con los almacenes en llamas? La respuesta no está en los comunicados oficiales, sino en las imágenes que llegan desde las regiones bombardeadas.