Ecuador: matan al 'niño sicario' de 14 años con más de 50 disparos
La muerte no se hizo esperar. El adolescente ecuatoriano conocido como el 'niño sicario', detenido a los 13 años con un arsenal en su poder, ha sido asesinado en Jaramijó (Manabí) tras una ráfaga de más de 50 detonaciones. El ataque, ocurrido a pocas semanas de haber quedado en libertad con medidas socioeducativas, deja además otra víctima mortal y un guardia herido. Según el reporte policial difundido en redes, la fuerza de seguridad lo buscaba cuando «otra organización lo encontró primero y lo asesinó».
Un menor de 13 años con arsenal: la detención de febrero
El historial del menor no es un secreto. El 28 de febrero fue detenido en Manta, dentro de un taxi. La Policía encontró dos granadas de fragmentación, un arma de fuego y droga. Tenía entonces 13 años. A pesar de la gravedad de los hechos, el juez aplicó medidas socioeducativas y el chico volvió a quedar fuera de custodia. Semanas después, el 'niño sicario' era historia.
Justicia instantánea vs. fracaso del sistema
El episodio reabre un debate social incómodo. Para una parte de la opinión pública, el desenlace se lee como una 'justicia instantánea' – el comentario de que 'un delincuente menos' circula sin pudor en redes. Para otra, es la prueba del colapso de un sistema de menores que los devuelve a la calle para que otros criminales completen la sentencia. Hay además quien ve en estos casos el aviso de que el fenómeno ha cruzado fronteras: la pregunta de cuántos menores como este operan ya en España flota en el aire.
Ninguna de las dos lecturas cierra el círculo. La policía buscaba al chico, pero quien lo encontró fue otra organización; la justicia de menores lo devolvió a la calle y el mercado de la muerte se cobró la factura. El Estado ecuatoriano vuelve a quedar atrapado entre la falta de recursos y la brutalidad de los cárteles, mientras el 'niño sicario' se convierte en un caso más de una guerra que no distingue edades.