Pedro Sánchez y la Curia: el extraño recibimiento en la Sagrada Familia que revienta a la derecha
La imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibiendo el saludo de miembros de la Curia en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona ha desatado una tormenta política. Un vídeo muestra a Sánchez siendo recibido por un grupo de clérigos y monaguillos en un acto aparentemente protocolario, pero que los críticos han interpretado como un gesto de complicidad con una institución que la izquierda suele vilipendiar.
El encuentro, que tuvo lugar en el interior del templo, ha sido calificado por algunos como "controlado" y "sin espontaneidad", mientras que otros apuntan a que solo un asistente llamó al presidente por su apodo, mientras el resto le daba la mano como a cualquier otro visitante. Pero lo que más ha llamado la atención son las conexiones educativas de dos ministros clave: Óscar Puente, formado en el colegio San Agustinos, e Ione Belarra, en el Claret Larraona, ambos centros religiosos. Esto ha llevado a especular sobre una posible "misión especial" de Puente para entregar algo al Papa, aunque no hay confirmación oficial.
La ironía no ha pasado desapercibida: una izquierda que se declara mayoritariamente atea y crítica con la Iglesia católica, ahora se muestra cómoda bajo las bóvedas de la basílica de Gaudí. "La confusión mental de la izquierda española ha llegado a tal punto que ahora son ateos al tiempo que fanáticos papistas", resume uno de los análisis más difundidos. Mientras tanto, desde la derecha se preguntan si este gesto no supone una "reventada" a su propia narrativa: dar la mano a la mayor ONG de España.
El dato que descoloca: a pesar de la frialdad del saludo, el gesto refuerza la paradoja de un Gobierno que necesita a la Iglesia para pactos presupuestarios mientras su base electoral la rechaza. La izquierda anti-clerical calla; la derecha se frota las manos.
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