La promesa del plátano como arma electoral: Óscar Puente se ve en La Moncloa
El plátano como moneda de cambio
El plátano de Canarias como moneda de cambio. Óscar Puente ha insinuado que está listo para sustituir a Pedro Sánchez y, para defenderse, ha anunciado una rebaja del precio de los plátanos canarios. La reacción ha sido un cruce entre sorna y descalificación.
Vincular el relevo de un Gobierno con el abaratamiento de un producto básico tiene lógica electoral en Canarias, bastión socialista. Pero el precio del plátano no depende de quién ocupe la Moncloa: depende de costes, transporte y ayudas europeas. La propuesta suena más a gesto simbólico que a política factible.
El lastre que no se endulza
El rechazo a la figura de Puente viene de lejos. Un reproche recurrente, la cifra de 50 muertos que se le atribuyen en un caso todavía abierto, pesa más que cualquier anuncio económico. Y las comparaciones con perfiles populistas de Trump o Milei no ayudan: transmiten la imagen de un país pendiente del espectáculo antes que del programa.
Lo llamativo es que casi nadie discute el plátano en términos económicos. La atención se desvía hacia la persona. Ese es el dato que descoloca: el precio reputacional de gobernar no se mide en euros, se mide en memoria. Y la de Puente, a estas alturas, cotiza a la baja.