El árbol perfecto para casa en verano: no levanta el suelo con sus raíces, da frutas y soporta la sequía
El granado, frutal mediterráneo que cabe en un jardín pequeño
El granado crece poco y se adapta bien a espacios reducidos. En un jardín alcanza entre tres y cuatro metros de altura si se poda de vez en cuando, y en una maceta grande puede mantenerse incluso más pequeño. Solo necesita mucho sol y un suelo que no acumule agua. Con esas dos condiciones florece de forma abundante y da granadas a finales de verano o principios de otoño, según recomiendan desde la web de jardinería Silvosa Hermanos.Sus raíces son tranquilas y, a diferencia de
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, no levantan el suelo si se planta con algo de espacio y el terreno drena bien. La clave está en elegir bien el lugar: dejar cierta distancia respecto a muros o pavimentos, regar en profundidad, pero no con demasiada frecuencia y mantener la tierra húmeda sin encharcarla, como explican los expertos de Jardín Postal en su guía de frutales de bajo mantenimiento.En cuanto a cuidados, es un árbol muy agradecido. Basta con regarlo de forma moderada en verano y apenas en invierno, recortar las ramas secas o cruzadas a finales de la estación fría y añadir un poco de abono en primavera. Es una especie resistente al calor y a la sequía, que casi no necesita tratamientos si se planta correctamente.
Otros árboles que también funcionan en jardines pequeños
Aunque el granado es una apuesta segura, hay otras especies que encajan muy bien en espacios reducidos y aportan tonalidad, sombra o fruto sin complicaciones. Estas son algunas de las más recomendables según los expertos:El ciruelo, por ejemplo, es un frutal de tamaño medio que se adapta bien a patios y jardines pequeños. Sus raíces no son agresivas y en verano regala ciruelas dulces si recibe sol y algo de riego regular en los meses más calurosos.
El níspero es otra opción muy resistente. Florece en invierno y da fruta en primavera, lo que lo convierte en uno de los pocos frutales de cosecha temprana. Sus raíces son poco profundas y solo necesita sol y cierta protección del viento frío.
Los cítricos bajitos, como el limonero o el naranjo, son ideales para cultivar en macetones. Requieren riegos algo más frecuentes que el granado, pero su aroma, floración y fruta decorativa compensan cualquier cuidado extra.
Y si se busca un árbol prácticamente indestructible, el olivo es la elección mediterránea por excelencia. Es muy resistente a la sequía, puede mantenerse pequeño si se cultiva en maceta y, con sol y paciencia, también acaba ofreciendo su propio fruto.