Hezbolá golpea una base israelí y Halevi no aparece
Un dron lanzado por Hezbolá impactó en el comedor de la Brigada Golani, en Binyamina, al sur de Haifa. El ataque dejó, según las cifras que manejan los medios israelíes, entre 4 y 5 militares muertos y más de 67 heridos, algunos graves. Las alarmas no sonaron. La defensa aérea no interceptó el aparato. Y dos días después, el jefe del Estado Mayor de las FDI, Herzi Halevi, sigue sin dar señales públicas de vida.
Qué pasó en la base de Binyamina
Hezbolá confirmó la autoría del ataque y lo presentó como respuesta a las operaciones israelíes en Líbano. La Radio del Ejército israelí admitió que el grupo libanés logró engañar al sistema de defensa aérea lanzando una andanada de misiles como cobertura mientras el dron se aproximaba a la base. Los buques de la marina habrían derribado un primer aparato y dieron por neutralizada la amenaza. El segundo pasó.
El impacto se produjo en el comedor de la Brigada Golani, la unidad de élite de infantería del ejército israelí. Las imágenes difundidas muestran paneles del techo desmontados, sillas volcadas y mesas intactas. Hay quien sostiene que esa ausencia de daño estructural es incompatible con una explosión real y que el vídeo es un montaje. Otros apuntan que un dron filoguiado de carga reducida puede causar ese patrón.
El debate sobre las cifras: de 4 muertos a 70 heridos
Las cifras han oscilado. El
Jerusalem Post habló de más de 70 heridos y la cifra siguió subiendo. La agencia iraní IRNA, citando admisiones del propio ejército israelí, habló de 4 militares muertos y 67 heridos. Otras versiones elevan el balance a 5 fallecidos. La mayoría de los informes sitúan los heridos entre 50 y 80, evacuados en helicóptero.
La discrepancia no es menor. En un ataque contra una base militar, la diferencia entre 4 y 70 bajas cambia por completo la lectura del episodio. Y la ausencia de partes oficiales cerrados, dos días después, alimenta todo tipo de interpretaciones.
¿Está muerto Herzi Halevi?
No hay confirmación. Fuentes israelíes han calificado de falsas las versiones que daban por muerto al jefe del Estado Mayor, pero tampoco han difundido una prueba de vida. La última imagen pública de Halevi corresponde a una visita a la propia base de la Brigada Golani en Binyamina, anterior al ataque. Desde entonces, silencio.
El propio ejército israelí publicó material sobre esa visita después del impacto, lo que algunos interpretan como un intento de desmentir su muerte sin confirmar su estado. La operación, según fuentes citadas por medios venezolanos, tenía como objetivo precisamente a Halevi, presente en la base durante el ataque. Si fue alcanzado o no sigue siendo una incógnita abierta.
La propaganda de guerra y el bulo del coronavirus
El episodio ha generado un intercambio de acusaciones sobre manipulación informativa. Circuló una imagen de un supuesto entierro masivo que, en realidad, correspondía a un sepelio durante la pandemia de coronavirus, con asistentes en trajes de protección biológica. La imagen fue presentada como prueba de las bajas israelíes en el ataque.
Ese tipo de recursos —fotografías recicladas, vídeos sin contexto, cifras sin fuente— han contaminado el debate hasta el punto de que resulta imposible verificar nada con los materiales disponibles. La propaganda funciona en las dos direcciones.
El alcance real del ataque y la respuesta israelí
Más allá del golpe concreto, el ataque ha reabierto la discusión sobre la capacidad militar de Hezbolá. Una corriente sostiene que la operación demuestra una sofisticación táctica considerable: engañar a la defensa aérea, cubrir el dron con misiles y alcanzar un objetivo en el corazón de una instalación militar. Otra corriente, en cambio, subraya que un dron filoguiado transportado a pie no es una operación de ejército convencional, sino de milicia, y que eso revela las limitaciones reales del grupo.
El historial de intercambios entre Israel y Hezbolá en el último año apunta a un volumen de proyectiles difícil de dimensionar. Hay quien cifra en decenas de miles los cohetes y misiles lanzados contra territorio israelí en ese periodo, con una eficacia de intercepción alta pero no total. Cada proyectil que pasa deja víctimas, daños y una factura económica que no siempre se contabiliza.
Lo que no se sabe todavía
Dos días después del ataque, el estado de Herzi Halevi sigue sin confirmarse. El número definitivo de bajas no se ha cerrado. La autoría de Hezbolá está reconocida, pero el alcance estratégico del golpe depende de datos que no están disponibles. Y la pregunta que sobrevuela todo el episodio —si Israel ha perdido capacidad de disuasión o si esto es un accidente operativo puntual— no tiene respuesta con la información publicada hasta ahora.