A 8.000 € al día: el seguro que dejó tirado a Adrián en Cancún
Un matrimonio de Alzira (Valencia) pasaba su viaje de novios en un resort de Cancún con su hijo de siete años cuando la factura empezó a correr en su contra. Adrián sufrió un corte de digestión mientras se bañaba en la piscina, se ahogó y entró en parada cardiorrespiratoria. El personal del hotel lo asistió y fue trasladado primero al hospital más cercano, donde consiguieron reanimar sus constantes vitales, y después a un centro privado con más medios, donde sigue ingresado en la UCI en estado crítico, con
el 80% de los pulmones encharcados. El seguro dejó de responder cuando el gasto superó el límite contratado:
20.000 euros. Desde entonces, según el relato de la
familia, la pareja asume unos
8.000 euros diarios de hospitalización.
La gravedad no está en discusión. Lo que se discute es quién paga, y ahí aparece un rosario de respuestas incómodas: la aseguradora, la Embajada, el hospital y, de fondo, la costumbre de cruzar el Atlántico con una póliza de tres al cuarto.
¿Por qué el seguro dejó de pagar a los 20.000 euros?
Porque ese era el límite exacto de la cobertura contratada: 20.000 euros de gastos médicos. Hace un par de días la compañía comunicó a la pareja que ya no se hacía cargo del ingreso en la UCI y que, a partir del miércoles, los gastos correrían por su cuenta. El hospital privado mexicano pide, siempre según el relato familiar, un desembolso diario de 8.000 euros, una cantidad que la familia dice no poder asumir.
El dato que más sorprende en los comentarios que siguen al caso es precisamente ese límite.
Una póliza de 20.000 euros es poquísimo para un destino donde una factura de UCI se come ese dinero en poco más de dos días. La pregunta que se repite es por qué una familia que se gasta varios miles en un viaje al Caribe escatima en el seguro.
¿Por qué la Embajada no lo trae a España como en el caso de Tailandia?
Porque, según lo que les trasladó la Embajada española en México, no puede repatriar a un paciente a un hospital español ni cubrir los gastos de hospitalización. La familia sostiene que la respuesta oficial se limitó a ofrecer
facilitar información. La comparación con la repatriación que sí se hizo desde Tailandia en un caso anterior es la que más ha calentado el asunto.
El Ministerio de Exteriores recuerda que los viajeros deben cubrir sus propios gastos médicos en el extranjero y existe el temor, recogido en la información del caso, a que una respuesta generosa abra la puerta a más solicitudes de repatriación. Sobre esa base, una parte de los comentarios añade un motivo electoral —que si hubiera comicios a la vista el avión aparecería—, una sospecha que no sostiene ningún dato.
¿Cuánto cuesta un seguro de viaje con cobertura de un millón de euros?
317 euros para una pareja con un hijo, según la simulación de primas que circula entre quienes han seguido el caso. La escala completa es la siguiente: 131 euros por 25.000 euros de gastos médicos, 229 euros por 150.000 y 317 euros por un millón. Todas las cifras son anuales y para el mismo grupo familiar.
La cobertura intermedia, 150.000 euros, multiplica por siete el límite que se quedó corto en Cancún. Hay quien recuerda además que un seguro de viaje estándar suele incluir el traslado de urgencia al país de origen y coberturas de seis dígitos, de modo que el problema no fue el producto, sino el tramo elegido. Según apuntaba otro participante, en el mercado español existen pólizas de salud complementarias ligadas a accidentes —40 euros al año, por ejemplo— para cubrir lo que el seguro obligatorio no alcanza; con las motos, donde la cobertura básica ronda los 6.000 euros, el problema sería idéntico.
El traslado a un hospital público, «una sentencia de muerte»
Eso es lo que sostiene la familia. El centro privado se ha ofrecido a derivar al paciente a un hospital público mexicano, pero los allegados consideran que, en el estado crítico en el que se encuentra, el movimiento sería
una sentencia de muerte para el paciente.
El argumento tiene su grieta, y algunos comentarios la señalan: si un corto trayecto en ambulancia dentro del país se considera letal, llama la atención que se contemple un traslado aún más largo en avión medicalizado. La sanidad privada mexicana exige el pago por adelantado —efectivo o datos de la póliza— antes de ingresar a un paciente, y la pública opera con menos recursos, según el relato de quienes han pasado por allí.
¿En qué punto está la repatriación en avión medicalizado?
En que el plan ya se ha puesto en marcha, pero está supeditado a la evolución del enfermo. Si responde al tratamiento podrá ser internado en el Hospital de la Ribera, y en ningún caso antes de la semana siguiente. Mientras se resuelve, la familia se plantea pedir un préstamo para cubrir el gasto corriente y mantiene abierta la recaudación de donativos.
La confusión sobre la identidad del paciente —si era el padre o el hijo— obligó a aclararlo en televisión: es el marido. Un detalle que no cambia el fondo, pero que ilustra cómo circula la información en un caso sostenido a base de testimonios y capturas.
Sobre el precio de la UCI hay cierto consenso incómodo: quien ha pasado por una clínica del Caribe no lo encuentra desorbitado. Por una analítica, una limpieza de oído y tres blísters, una turista pagó 700 dólares en otro país de la zona. Con el enfermo en coma, toda discusión sobre el coste queda atascada en el mismo sitio donde empezó: en que responda al tratamiento.