El Pocero, «visionario»: el hilo pasa de la revalorización a Hacienda
El hilo arranca dándole la razón al Pocero y acaba discutiendo con Hacienda. Entre el 18 y el 19 de septiembre, los mensajes pasan de celebrar que la urbanización se haya revalorizado a calcular cuánto se queda el fisco, si el banco da la hipoteca y qué pasa con la plusvalía cuando alguien quiere mudarse. Nadie discute el precio. Discuten la letra pequeña.
Qué se ha sabido
Un participante recupera una operación que considera la prueba de lo que pasó:
Botín se los quitó en 2012 tirando precios, y el Santander comercializaba entonces pisos de
94 metros y dos dormitorios desde 65.000 euros. Deja el enlace de la noticia.
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Sobre la fiscalidad, hay dos aportaciones. Una calcula que al precio actual hay que
restarle 70.000 euros por el impuesto de ganancia patrimonial, y otro recuerda que
en el punto más bajo de la crisis se vendieron por 60.000 o menos. Un tercero pregunta qué pasa si se compra otra vivienda habitual en menos de un año —si ese impuesto se paga igual— y varias respuestas entran al detalle sobre la plusvalía municipal y la exención por reinversión. Nadie da la cifra por cerrada.
También se recuerda la visita. Un forero estuvo hace años en algunos de esos pisos y dice que
estaban bastante bien. Otro guarda la imagen de un albañil con los ojos húmedos agradeciendo al promotor el trabajo y la casa. Y un tercero sostiene que los medios empujaron la figura de un supuesto «Pocero Bueno» que, según él, acabó estafando a mucha gente; enlaza piezas de RTVE y Telemadrid.
Dónde está la bronca
El choque no es por los 280.000 euros. Es por lo que hay detrás. Una parte sostiene que el tiempo ha dado la razón al promotor:
al final el tiempo ha hecho bueno al Pocero, dice uno, y otro va más lejos y afirma que quería levantar viviendas asequibles y se lo impidieron. La otra parte responde con la gasolina:
el problema de esos pisos es que la gasolina no la regalan. Y con la ubicación: seguirán siendo cuatro paredes a 40 kilómetros de Madrid.
La bronca sube cuando alguien propone que la estación de tren de Seseña reabra con el nombre del promotor, «lo merece más que la de Atocha». Ahí el hilo se parte: unos lo leen como homenaje, otros como provocación. Y hay quien pregunta abiertamente quién va a pagar todo esto:
¿quién lo paga, si cada vez dan menos créditos?
Hay hueco para la ironía sobre los que todavía no han comprado, a los que un participante augura, medio en broma, un futuro de espera indefinida. Alguien contesta que solo hay que invertir cuando hay sangre y presume, en tono de broma, de haber comprado ya media ciudad.
Un mensaje se sale de tono por completo: insultos, mayúsculas y una descalificación personal contra otro forero. El hilo lo deja pasar y sigue.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora la conversación era sobre precios: qué valía, qué vale. Aquí entra el dinero que se queda por el camino. La pregunta ya no es cuánto cuesta el piso, sino cuánto te llevas tú y cuánto se lleva Hacienda. Y aparece un tema nuevo: la reinversión en vivienda habitual y si el comprador que sube de escalón vuelve a pasar por caja.
La pregunta fiscal que nadie cierra
La plusvalía municipal se paga sí o sí, resume un forero. La ganancia patrimonial se puede evitar si el beneficio íntegro va a la nueva vivienda habitual en menos de dos años, añade otro. Y un tercero lanza la duda que deja el tramo abierto: si se compra otro piso en menos de un año como vivienda habitual, ¿ese impuesto se paga también? Nadie responde con una cifra. El hilo sigue ahí.