Colombia y Brasil lideran las bajas de mercenarios en Ucrania
Brasil se ha convertido en el segundo país del mundo con más mercenarios caídos en Ucrania, solo por detrás de Colombia. La cifra, difundida por medios y canales de seguimiento, ha crecido después de que el gobierno ucraniano reformase los contratos militares y elevase el sueldo prometido a los combatientes extranjeros y a sus propios ciudadanos. El resultado: más reclutas, más bajas y una evidencia incómoda: los ucranianos no hacen cola para alistarse.
La magnitud exacta de las bajas brasileñas sigue sin precisarse. Lo que sí se sabe es que el fenómeno ya tiene un escaparate. Un canal de Telegram especializado en difundir las bajas de mercenarios publica fotos de los fallecidos, con enlaces a sus perfiles de Instagram y TikTok. Algo surrealista: pasear por las redes sociales de un muerto mientras se revisa el móvil.
La sangría preocupa en Brasil y Colombia
No es solo un problema ucraniano. Brasil y Colombia están perdiendo personal formado en sus ejércitos, un capital humano que luego falta en sus unidades. La moral de las tropas en origen también sufre cuando el goteo de ataúdes se hace visible. Y para los que sobrevivan, el horizonte no mejora: Rusia capturaría a algunos para llenar cárceles siberianas.
Quedan quienes recuerdan que el recluta no va engañado. El salario ucraniano, tras la reforma, resulta tentador para economías como la brasileña. Pero hay un precio que ningún contrato recoge: volver con dinero o volver en caja de pino. Si la dinámica continúa, Brasil seguirá escalando en esa lista. Hasta que alguien en Brasilia o en Bogotá decida que la guerra de otro no es su mejor negocio.