Tu libro, su abogado: cuando la autoedición financia una defensa
¿Puede un libro financiar un proceso judicial? Esa es la pregunta que flota detrás de la petición de un bloguero español que lleva desde 2016 en los tribunales. Su propuesta es directa: comprad mis obras y contribuís a pagar la defensa. La fórmula, en apariencia, une literatura y solidaridad. Pero el caso de Ramón Valero, nombre real del autor, tiene más aristas que una novela negra.
La economía de una causa judicial con libros
Valero sostiene que apenas gana 8 euros por ejemplar en papel, y que un tomo de 800 páginas rinde menos que uno de 300. A ese ritmo, la financiación de un litigio que él describe como acoso de «los poderosos» exige vender cientos de copias. Lo que no cuadra, según los análisis más escépticos, es que la recaudación dependa de obras que mezclan denuncias graves con teorías sobre líneas ley y autoiniciación. El público que paga por un libro de conspiraciones no siempre es el mismo que financia una defensa legal.
Las preguntas sin respuesta
El autor no ha aclarado por qué no hace público el Expediente Royuela, una pieza que sus críticos consideran esencial para evaluar sus acusaciones. Tampoco detalla el destino del 1% de los beneficios que, según se menciona, iría a Aldeas Infantiles SOS. Esa opacidad alimenta el recelo: hay quien le ha contestado que solo busca dinero sin aportar pruebas.
Mientras tanto, el bloguero sigue publicando: un libro sobre líneas ley, otro sobre autoiniciación con Pedro Bustamante, y promete más. La literatura, como las causas judiciales, necesita lectores. O, al menos, compradores.