Pagar por sexo para no quedarse solo: el cálculo de un joven de 22 años
Hay hombres que recurren a la prostitución sin que medie deseo. Lo hacen por miedo a quedarse atrás. Así lo plantea un joven que dice tener 21 años y novia, y que se pregunta si debería pagar por primera vez para no acabar, sostiene, sin relaciones durante una década. Su razonamiento es a la vez económico y emocional: conviene entrenarse cuando las cosas van bien para tener algo a lo que agarrarse cuando vayan mal.
¿Cuánto cuesta comprar tranquilidad emocional?
La cifra que maneja el joven es concreta: 60 euros. Es el precio que, según su relato, basta para acceder a un servicio que en su cabeza funciona como seguro contra la ansiedad. La idea que subyace no es nueva: si el coste de perder a la pareja se mide en meses de soledad, cualquier desembolso puntual parece barato. Ese cálculo, sin embargo, omite lo evidente. Un servicio de pago no se compra para resolver un problema de pareja, sino para gestionar una inseguridad previa que sigue intacta al día siguiente.
La ansiedad de quedarse atrás como motor de la decisión
El relato insiste en un punto: no es el deseo lo que empuja, sino el pánico a quedarse fuera. El joven alude a amigos que llevan años sin relaciones y a esa perspectiva como amenaza real. La comparación con aprender a montar en bicicleta —caerse un par de veces y perder el miedo— revela hasta qué punto la sexualidad se piensa como una habilidad que se entrena, no como un vínculo que se construye. Hay quien sostiene que ese enfoque protege de la dependencia afectiva; enfrente pesa el argumento contrario, que normaliza tratar a las personas como un servicio disponible.
Hay una tensión que el relato no resuelve: si el objetivo es reforzar la relación, pagar por sexo fuera de ella suele producir el efecto opuesto.
El interés del caso no está en su excepcionalidad, sino en lo contrario. Con los vínculos cada vez más frágiles y la soledad juvenil al alza, es probable que este tipo de decisiones deje de contarse en voz baja. Que eso mejore algo es otra cosa. La predicción razonable, a la vista del material, es que la conversación crecerá sin que nadie demuestre todavía que el remedio funcione.