Un cheque del propio Santander tarda dos días en abonarse en Openbank
¿Por qué un banco necesita dos días para ingresar un cheque que él mismo ha emitido? Esa era la pregunta de un cliente al llevar un cheque nominativo del Santander a una sucursal para abonarlo en su cuenta de Openbank, la filial online del grupo. El saldo aparecía al instante como contable, pero el dinero no estaba disponible. Dos días después, llegó.
La perplejidad tiene fundamento. Si el pagador es el propio Santander y la cuenta receptora está en Openbank, que también es Santander, la comprobación de fondos debería ser inmediata. No lo es: el banco aplica el mismo plazo que si el cheque viniera de otra entidad. Y uno se pregunta si, en realidad, lo que se está reteniendo es un colchón de liquidez a costa del cliente. No es una operación compleja: es un trámite interno.
Las viejas prácticas bancarias no ayudan a la confianza. Hubo tiempos en que mover dinero entre dos entidades era un lujo: una transferencia entre Caja Duero y Caja Madrid podía costar 150 euros, y la solución era sacar el efectivo y cruzar la calle. Aquella filosofía de “si el banco te cobra, pásale por delante” todavía resuena. La diferencia es que ahora la retención de dos días no se cobra en euros, sino en tiempo y paciencia.
El cliente, a la postre, sacó el dinero de España. Otros se preguntan si hoy se puede hacer lo mismo sin levantar sospechas. Quizá el cheque viaja a pie desde la sucursal de al lado. O, más probablemente, el sistema se limita a ganar dos días de intereses a costa de quien espera.