Begoña Gómez pide el pasaporte para el verano: el detalle que irrita
«Dado la temporada de verano que se acerca». Con ese argumento, la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, ha urgido a la Audiencia Provincial de Madrid que le devuelva el pasaporte, retenido en el marco de la investigación que dirige el juez Peinado. La petición, conocida esta semana, ha provocado un aluvión de críticas por lo que muchos consideran una frivolidad: utilizar las vacaciones estivales como razón para levantar una medida cautelar.
La imputación de Gómez por presuntos delitos de corrupción en los negocios y tráfico de influencias sigue su curso. Mientras tanto, la defensa alega que la retención del pasaporte es desproporcionada y que la proximidad del verano justifica su devolución para poder viajar al extranjero. Sin embargo, el argumento choca con la lógica procesal: la medida se adopta precisamente para evitar la fuga, y la temporada alta vacacional no es un atenuante sino un incentivo para huir, señalan fuentes jurídicas.
La jugada, lejos de ser inocente, ha sido interpretada como un intento de presionar al tribunal con un calendario social. «No consigo comprender el funcionamiento mental de estos seres», ironiza un análisis recurrente en los círculos judiciales. La decisión final está en manos de la Audiencia, que deberá ponderar si el riesgo de fuga persiste o si, como sostiene la defensa, la imputada comparecerá voluntariamente.
¿Qué hay detrás de la petición de pasaporte?
La estrategia de la defensa de Begoña Gómez busca desactivar una de las medidas cautelares más duras: la retención del pasaporte. Alegar la llegada del verano no es un argumento jurídico sólido, pero sí tiene un efecto mediático: plantea la imagen de una imputada que solo quiere disfrutar de sus vacaciones. Los críticos ven ahí una muestra de desconexión con la realidad judicial. «Le come el rabo su imputación, quiere su pasaporte para ir a pasárselo por ahí», resumen algunos comentarios.
La resolución de la Audiencia Provincial podría llegar en cuestión de días. Si el tribunal accede, Gómez recuperaría la libertad de movimiento; si no, el mensaje sería que ni siquiera el verano es excusa para eludir las medidas de la Justicia. Lo que está claro es que el caso sigue acumulando episodios que alimentan la percepción de un trato privilegiado.
Verano judicial: entre la playa y la imputación
El contraste no puede ser más llamativo. Mientras la mayoría de los ciudadanos planean sus vacaciones con normalidad, la mujer de Pedro Sánchez tiene que pedir permiso para salir de España. La paradoja es que el motivo esgrimido —el verano— subraya precisamente el privilegio que se le supone: poder plantearse unas vacaciones en el extranjero cuando otros imputados ni siquiera lo intentan.
El juez Peinado mantiene la investigación abierta, y la Audiencia deberá decidir si el riesgo de fuga es real o si, como dice la defensa, Gómez tiene arraigo suficiente. Lo que nadie discute es que el argumento estacional ha logrado lo que quizás buscaba: poner el foco en lo accesorio y desviarlo de lo sustancial. El verano, para bien o para mal, se ha colado en el sumario.