El juez Peinado cierra por vacaciones sin resolver el viaje de Begoña Gómez a la OTAN
Paradoja judicial: el magistrado que instruye la causa contra la esposa del presidente se marcha de vacaciones sin aclarar si podrá acompañar a Pedro Sánchez a la cumbre de la OTAN. La decisión, que podría tener implicaciones de agenda internacional, queda en manos del suplente.
Dilaciones o normalidad: las dos lecturas
El juez Peinado ha hecho su maleta antes de resolver la petición de Begoña Gómez para viajar a la cumbre de la OTAN junto al presidente del Gobierno. Para unos, es una maniobra que retrasa innecesariamente un asunto con relevancia política, sobre todo teniendo en cuenta que la investigada está imputada por presuntos delitos económicos. La coincidencia temporal no parece casual.
Para otros, no hay nada que ver: la justicia tiene sus plazos, las vacaciones son sagradas, y el asunto carece de urgencia real. De hecho, según algunas fuentes, la propia implicada carece de pasaporte válido para salir de España, con lo que la decisión ya estaría tomada de facto. El suplente no tiene por qué alterar su orden de prioridades.
Un detalle que lo cambia todo
El dato del pasaporte es clave: si Begoña Gómez no tiene documento para viajar, la petición sería inviable con independencia del juez. Pero este matiz, que algunos dan por cierto, no ha sido confirmado oficialmente. En cualquier caso, la ausencia de una resolución expresa deja la incógnita abierta y alimenta las suspicacias.
¿Maniobra política o pura burocracia? La impresión general es que el caso, más allá de su relevancia mediática, se mueve al ritmo pausado de la administración de justicia. Pero en un contexto de máxima exposición pública, cualquier demora se interpreta como intencionada.