Begoña Gómez pide el pasaporte: el verano como coartada judicial
El 24 de junio de 2026, la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, acudió a los juzgados de Plaza de Castilla para entregar su pasaporte, horas después de que su defensa solicitara a la Audiencia de Madrid que anulara la decisión del juez Juan Carlos Peinado de retirárselo. El argumento: «la temporada de verano se acerca». Una justificación que, en el contexto de una investigación que ya supera los dos años por cuatro delitos, ha desatado un torrente de incredulidad.
Una petición que roza lo kafkiano
El juez Peinado había impuesto a Gómez la prohibición de salir de España, la retirada del pasaporte y la obligación de firmar quincenalmente en sede judicial. La defensa de Gómez recurrió alegando inexistencia de riesgo de fuga. Pero el detalle que ha hecho correr ríos de tinta es la mención al verano: una necesidad de disponer del documento para «viajes vacacionales». En un país donde millones de ciudadanos planean sus vacaciones sin pasaporte —dentro de la UE basta el DNI—, el argumento resulta, como mínimo, peculiar.
Detrás de la petición subyace la preocupación por hacer públicos los viajes de Gómez, especialmente a República Dominicana. Según fuentes del caso, su pasaporte podría contener un número anómalo de sellos de ese país, y la entrega del mismo dejaría constancia documental de una actividad que la defensa prefiere mantener fuera del foco.
El uso del Falcon y el rastro opaco
Un aspecto que ha alimentado el escepticismo es el modo de viaje de Gómez. Mientras un ciudadano común deja huella en sistemas informáticos de aerolíneas comerciales, la esposa del presidente ha utilizado el avión Falcon del Gobierno, cuyos vuelos pueden ser declarados secretos. Esto hace que el control de sus desplazamientos sea mucho más difícil para la investigación, y explica por qué la retirada del pasaporte es una medida cautelar especialmente incómoda para su estrategia.
El hilo también recoge un dato relevante: sin pasaporte, Gómez no podría salir de España, pero podría moverse libremente por el espacio Schengen con su DNI. La petición de devolución, por tanto, no habilita vacaciones en el extranjero, sino que apunta a un objetivo más específico: viajes a destinos fuera de la UE, como el Caribe.
Una entrega forzada y un tiempo judicial que no cesa
Finalmente, Gómez entregó el pasaporte el 24 de junio a las 18:00, entrando por el garaje para evitar tumultos. Lo hizo después de que el juez reiterara la orden. La investigación, que acumula más de dos años, sigue su curso. El juez Peinado ha sido objeto de múltiples recusaciones, pero mantiene las medidas cautelares. La sensación que trasciende es la de una defensa que, lejos de buscar acercamiento, opta por la provocación procesal. El verano, mientras tanto, pasará factura a quien lo usó como coartada: los sellos en el pasaporte ya no podrán ocultarse.