Gravel, carretera o MTB de los 90: la bici como plan B
La bicicleta dejará de ser un capricho de fin de semana y pasará a ser el vehículo de quien no pueda permitirse otro. Eso es lo que se da por sentado en cuanto alguien menciona el agotamiento del petróleo. La discusión real no es si pedalearemos: es con qué máquina hacerlo cuando el asfalto empiece a parecerse a una pista de tierra y no haya presupuesto para arreglarlo.
Sin dinero para el asfalto, la gravel gana terreno
El punto de partida es aritmético. Si el crudo escasea, se esfuma la fuente que paga el mantenimiento viario y las carreteras dejan de arreglarse. Bajo ese supuesto, la bicicleta de carretera —rueda fina, cuadro rígido, cero tolerancia al bache— queda fuera para el uso diario. La gravel, con neumático más ancho y geometría menos radical, se postula como la máquina que sobrevive a un firme deteriorado. Sobre ese cálculo no hay demasiada discrepancia.
De la premisa, sí. Hay quien sostiene que el petróleo no se acaba: que hay más crudo que nunca y que el relato del agotamiento sirve para justificar otras cosas. Añaden un matiz que suele caer en saco roto: sin petróleo, la electricidad también se racionaría.
Ciclocross, cadena ancha o acero de los 90
Aquí la conversación se muda al taller. La bici de ciclocross, la de toda la vida, aparece como referencia clásica, con la advertencia de que también casca: hay constancia de alguna vaina partida. La apuesta más repetida es una MTB rígida de cromo-molibdeno de los años 90 con semislicks. Cadena más ancha, transmisión más duradera, piezas baratas y abundantes en el mercado de segunda mano. El consejo de hacer acopio de cadenas, neumáticos y cassettes describe una economía de posguerra aplicada al taller.
El eléctrico entra en la ecuación
La alternativa motorizada se cuela en la conversación con nombre y apellido: el BYD Sealion 7, si el problema es el petróleo. La objeción es de cajón y ya está dicha arriba: sin crudo, la red también se aprieta. Y queda el cuello de botella que nadie quiere mirar de frente, el motor humano. Cubrir una ruta comercial por Andalucía no se sostiene con buenas intenciones, y de ahí las bromas recurrentes sobre ayudas farmacológicas de dudosa legalidad.
Nadie espera el colapso mañana. Pero si llega, la bici que sobreviva no será la más ligera ni la más rápida: será la de cadena ancha y recambios en el desván. Al menos hasta que alguien se acuerde de arreglar la carretera.