Oro al 0% sobre el spot: la tabla que reta al comercio
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oro bullion al 0% sobre el precio spot es posible. Venderlo al 6% por encima de ese mismo spot, también. Entre ambos extremos hay seis puntos de horquilla que hasta ahora se quedaban, casi íntegros, en manos de los comercios de compraventa de metales. Un grupo de inversores particulares ha montado una tabla pública de BID-ASK de oro, con los precios referenciados al spot y actualizada a mano, para disputarles ese margen.
El reglamento es estricto: cuatro ofertas de compra, cuatro de venta y una sola línea por anuncio. Quien quiera participar copia la última tabla y añade la suya.
Qué es un BID-ASK de oro y cómo se usa
La mecánica imita a la de cualquier libro de órdenes. El BID agrupa a quien quiere comprar; el ASK, a quien quiere vender. El precio no se fija en euros, sino como diferencial porcentual sobre el spot, de modo que nadie tenga que editar su anuncio cada vez que el metal se mueve. Cada línea concreta cantidad —en onzas, gramos o unidades—, tipo de pieza, ciudad y forma de entrega, en mano o con envíos. Es un mercado de particulares que funciona en paralelo al de las tiendas, y con el mismo objetivo:
quitarse de en medio al intermediario.
La idea de fondo tiene su lógica aritmética. Si un comercio compra al 1,5% y revende al 5%, esos 3,5 puntos son su beneficio. Con suficientes compradores y vendedores particulares operando a la vez, el diferencial medio debería comprimirse por simple competencia.
La horquilla real que publican las ofertas
Los números dibujan una compra bastante estrecha. Hay ofertas de compra al
0% sobre el spot para Krugerrand, Eagle, Buffalo, soberanos y monedas de 20 francos, con envío incluido. El grueso se concentra entre el 1,5% y el 2%, y la más generosa sube al 2,5% para piezas fraccionadas. En el lado vendedor el abanico se abre:
el 2% por encima del spot por un Krugerrand, el 3% por lingotes de cualquier tamaño y el 6% por piezas de una y diez onzas.
Aparece incluso una venta por debajo del mercado: una moneda de 40.000 pesetas de 1989, con 13,5 gramos de oro puro, ofertada un 1,5% por debajo del spot. En el lado de la compra de piezas antiguas se paga un 0% por soberanos y 20 francos, mientras el 50 pesos mexicano —37,5 gramos de oro puro— se mueve entre el 0% y el 2% según quién firme la orden.
Quién puede anunciar: el pulso con los profesionales
Aquí está el punto caliente. Un veterano sostiene que los profesionales compran barato, a un 1,5% sobre spot, a quien tiene prisa por vender, y colocan la misma pieza a un 5% o más, embolsándose el diferencial sin apenas riesgo. Añade que un anuncio publicado de madrugada lo capta antes un intermediario que un comprador particular.
La réplica es igual de razonable: si el precio es abusivo, el anuncio no se cierra, y cuantos más particulares operen, más se estrecha la horquilla media. El propio sistema de reputación se tensa, admiten: no hay forma sencilla de acreditar el precio final pactado cuando este se expresa como porcentaje de una referencia móvil.
El spot cambia según la hora del día
Referenciar el precio al spot tiene un coste oculto: el momento de la medición. La diferencia entre la cotización de las 9 y la de las 21 puede rondar el 3% o el 4%, y sobre una pieza de oro eso se traduce en
más de 100 euros en una sola operación. El precio fijo obliga a editar el anuncio sin descanso. El variable exige que las dos partes miren casi la misma pantalla.
Ofertas fuera de mercado y cuentas de reciente creación
Hubo anuncios que no encajaban. Una cuenta recién llegada publicó compras un 5% por debajo del spot para lingotes y un 2% para monedas: peor que el precio de recompra de cualquier comercio y sin concretar cantidades. La respuesta fue disciplinaria: se exigió ubicación, forma de entrega y volúmenes, porque en un bid-ask las ofertas son en firme. Se recuerda además que cada anuncio debe caber en una línea y que los trueques por plata tienen apartado propio.
Las reglas se endurecen
El reglamento ha ido apretándose: de cuatro ofertas por lado se pasó a dos, y se vota abiertamente por dejar fuera a las cuentas con historial dudoso. Que los mismos operadores aparezcan en compra y en venta, lejos de ser un problema, se defiende como el mecanismo que comprime el diferencial. El volumen, en cambio, sigue siendo modesto: unas pocas onzas por anuncio, casi siempre entregadas en mano en Madrid, Valencia, Bilbao, Vigo o Barcelona.
El experimento funciona y no ha resuelto su punto débil. Nadie ha encontrado la forma de impedir que un profesional use la tabla como escaparate, ni de acreditar qué spot se aplicó al cerrar una operación al 1,5% que puede haber cambiado entre el apretón de manos y la transferencia.