El norte de Europa empuja migrantes hacia el sur: la factura de Dublín que paga Italia (y puede pagar España)
¿Primero Italia y luego España? La noticia no es que Alemania, Austria y
Suiza estén aplicando el Reglamento de Dublín con mano dura. Es la dirección del flujo: de los países ricos del norte hacia el sur empobrecido de la eurozona. Según la información que circula, Alemania y Austria ya han empezado a expulsar a Italia a migrantes que entraron por ese país; Suiza se ha sumado a la maniobra. En la jerga burocrática ya se les conoce como “dublinianos”, un apodo que resume el cinismo del sistema europeo de asilo.
La lógica es simple: el primer país de entrada examina la solicitud de asilo. Como Italia está en la frontera exterior, carga con el trabajo. Ahora que el norte aplica la devolución en cadena, la presión que se va de Múnich o Zúrich aterriza en los puertos italianos. Y de ahí, sostienen algunos análisis, el siguiente destino será España: el argumento del “efecto llamada” por las prestaciones sociales y la facilidad burocrática. La ironía es que el reparto de la carga migratoria, concebido como un mecanismo de solidaridad, se ha convertido en una partida de billar entre países. Si el norte empuja y el sur recibe, la factura final no la paga un gobierno: la paga el sistema de asilo europeo, partido por la mitad.