Bruselas aprueba siete proyectos de minerales críticos en España
¿Quién decide qué se extrae del subsuelo español? La Comisión Europea ha dado luz verde a siete proyectos para extraer minerales considerados críticos en España, y la coincidencia de algunos de esos yacimientos con zonas arrasadas por incendios forestales ha encendido todas las alarmas. En el punto de mira aparecen el litio de la provincia de Orense y el entorno de Oencia, en León, donde las llamas han rodeado un término municipal de apenas medio centenar de casas. Según un cálculo que circula en el hilo, el BOE publicó las prospecciones en julio; en agosto ardía El Monte; en septiembre, a perforar. Cuando quieren, son eficientes.
Qué ha aprobado Bruselas y por qué importa
La lista de materias primas estratégicas de la UE incluye minerales necesarios para baterías, móviles y coches eléctricos. Ese paraguas regulatorio permite a Bruselas priorizar la extracción por considerarla crítica para la transición energética, un argumento que, según una parte del análisis, puede acabar pesando más que la legislación local. La pregunta que sobrevuela es sencilla: ¿Bruselas autoriza o Bruselas ordena?
Detrás de cada proyecto hay una empresa.
Atlantic Copper, filial del grupo
Freeport-McMoRan con sede en Phoenix y cotización en Nueva York, aparece vinculada a la extracción. También
Iberian Resources Spain, asociada al grupo
BlackRock. El patrón se repite: materia prima española, capital extranjero, beneficio fuera.
Incendios y yacimientos: la coincidencia que nadie firma
El mapa que circula superpone las zonas quemadas con los yacimientos de tierras raras. No hay prueba de causalidad, y conviene decirlo. Pero la secuencia temporal —prospecciones publicadas en el BOE, fuegos en agosto, perforación en septiembre— alimenta la sospecha de que el monte se quema para allanar el terreno. Quien lo sostiene sin matices se pasa de frenada; quien lo descarta por completo tampoco está siendo honesto con la cronología.
Hay precedentes que no ayudan a la calma. La mina de
Los Frailes, en Aznalcóllar, operada por Boliden, protagonizó en
1998 uno de los mayores desastres ambientales de la historia reciente. Los mismos que entonces prometían control ahora prometen transparencia.
¿Quién se lleva el mineral y quién asume el coste?
El patrón es conocido: se extrae en bruto, se exporta sin procesar y el valor añadido se queda fuera. Una corriente defiende que las materias primas estratégicas no deberían ser exportables sin transformación previa, y que el oro de proyectos como el de Ciudad Real debería engrosar las reservas del Banco de España, explotado por una empresa pública y vigilado por el Ejército. Otra recuerda que parte de la actividad industrial española depende de materias que no existen en el territorio, y renunciar a ellas tiene un coste.
El resultado, de momento, es el de siempre: recursos estratégicos que salen del país y deuda que se queda.
El relato oficial y sus atajos
Cuando la propaganda señala a Putin, a China o a Corea del Norte, conviene recordar tres cosas: Gibraltar sigue ocupado por Reino Unido, los etarras escapaban a Francia y Puigdemont sigue refugiado en Bélgica. El marco mental que convierte cualquier sospecha en conspiranoia tiene un problema: a veces los papeles existen, están en el BOE y se publican en julio.
La discusión de fondo no es si hay una conspiración global, sino quién firma las autorizaciones, quién cobra y quién respira el humo. Con estos mimbres, la transición energética tiene un aire a negocio redondo para unos pocos y a ceniza para el resto.