El queroseno que sostiene el turismo español y su dependencia exterior
¿Qué pasaría si el combustible que mueve los aviones dejara de llegar a Europa? Un mensaje difundido en foros afirma que el último cargamento de queroseno con destino al continente tiene fecha: el 9 de abril. A partir de ahí, el grifo se cierra. El mensaje, atribuido a una noticia de
El Mundo, ha encendido todas las alarmas en un país donde el turismo representa, según un cálculo que circula, en torno al 40% del PIB entre impacto directo e indirecto. Si los aviones no repostan, los turistas no aterrizan. Y si no aterrizan, la factura la pagan los sectores que viven de ellos.
Qué dice el mensaje inicial y por qué ha cundido el pánico
El planteamiento es crudo: el último cargamento de queroseno llega a Europa el 9 de abril y no hay más. La dependencia exterior del combustible de aviación queda al descubierto. Y con ella, la fragilidad de un modelo económico que ha apostado casi todo a que cada año lleguen más vuelos, más hoteles y más terrazas.
La reacción no se hizo esperar. Hay quien sostiene que el golpe sería tremendo porque el turismo pesa una barbaridad en la economía española. Otros ironizan con que no hace falta queroseno porque España es
green y todo se mueve con electricidad. La propuesta más surrealista: poner unas plaquitas solares al avión y a correr. El sarcasmo es la primera respuesta al miedo.
El turismo como muleta: del 40% del PIB a la miseria de Barcelona
La cifra que sobrevuela toda la discusión es ese 40% del PIB que, directa o indirectamente, cuelga del turismo. Si se confirma, España no es un país con turismo: es un país que vive del turismo. Y eso la convierte en rehén de cualquier cuello de botella energético.
El análisis geográfico también aparece. Ciudades industriales como Zaragoza o Burgos notarían menos el golpe. Otras como Barcelona, volcadas en el visitante extranjero, se hundirían en la miseria más absoluta. La dependencia no es homogénea: hay territorios que aguantarían y otros que se desangrarían.
El queroseno no sale del maíz: de dónde viene realmente
Una de las preguntas más repetidas es de manual: ¿acaso Europa no tiene refinerías? ¿No se produce queroseno aquí? La respuesta que se apunta es que CEPSA sí produce queroseno para aviación en Algeciras. Es decir, algo se refina en casa. Pero el debate de fondo es si eso basta para sostener el consumo actual.
La confusión entre queroseno fósil y queroseno verde también asoma. Hay quien bromea con que se obtiene del maíz o los fertilizantes. Y aparece un proyecto concreto: una planta de producción de combustible sostenible de aviación (eSAF) en el polígono industrial del Bayo, en el Bierzo, promovida por RIC Energy. Según el responsable del proyecto, la construcción comenzará en 2028 y estará operativa en 2030, con capacidad para generar 60.000 toneladas anuales de queroseno verde usando hidrógeno renovable. El chiste se escribe solo: queroseno con olor a cecina. Pero el dato es serio: la alternativa no llega mañana.
La flota mercante española y el cuello de botella logístico
El problema no es solo el combustible: es quién lo trae. Los datos que se manejan sobre la flota mercante española son elocuentes. Con bandera española hay 13 buques gaseros, 10 que transportan vehículos (los Ro-Ro), seis petroleros, diez de carga general y otros 52 dedicados al transporte de pasajeros. Durante 2024 se incorporaron 17 buques y se dieron de baja 24. A esos 91 buques con bandera española hay que sumar otros 114 con otras banderas pero controlados por navieros españoles: 15 portacontenedores, 13 buques químicos, diez petroleros, diez gaseros y seis graneleros. La flota mengua: de 601 buques en 1985 a los números actuales. Menos barcos propios, más dependencia de terceros.
Los que no se mojan: el Falcon, los ricos y los turistas de otros continentes
La sospecha de que la restricción será selectiva recorre buena parte de la discusión. Se argumenta que el Falcon no dejará de volar, que las élites seguirán yendo a República Dominicana varias veces por semana, y que los turistas de otros continentes seguirán paseando por España mientras los residentes racionan combustible. La movilidad restringida sería, en esta lectura, muy selectiva.
También hay quien apunta al turismo de proximidad: seguirán llegando visitantes del otro lado del estrecho y llenando los hoteles. Y quien señala que las boutiques del paseo de Gracia se llenan de visitantes determinados días. El turismo no es un bloque único: tiene segmentos que aguantarían mejor el cierre del grifo.
El escenario geopolítico: bombas, Ormuz y el petróleo radiactivo
La discusión deriva hacia la geopolítica. Se plantea si una escalada nuclear en Oriente Medio dejaría inhabitables los yacimientos y cómo se extraería entonces el petróleo. La respuesta que se apunta es que bombardear los puntos de carga de los petroleros sería peor que la propia bomba y afectaría a los propios israelíes. El escenario es catastrofista, pero refleja hasta qué punto el suministro energético se percibe como rehén de un conflicto.
Hay quien sostiene que Trump lo arreglará todo antes del martes siguiente. La estrategia de no pensarlo, en fin, tiene defensores.
Con estos mimbres, lo lógico sería que el turismo español empezara a diversificar. Sigue apostando al visitante extranjero. Nadie sabe muy bien por qué.